El agua bloqueó el límite interprovincial y desmoronó una banquina de la Ruta 3

Otro de los estragos naturales causados por el peor temporal de lluvia de las últimas décadas se registró en el tramo de la Ruta 3 que une Caleta Olivia con Rada Tilly, motivando que el mismo permaneciera cortado desde la madrugada y hasta avanzada la tarde de ayer.

Caleta Olivia (agencia)

Principalmente por los torrentes de agua que descendieron de zonas de campos, se inundó el área del límite que divide a las provincias de Chubut y Santa Cruz motivando que la Comisaría Ramón Santos quedara semisumergida.
A ello se sumó el peligroso desmoronamiento de una banquina en inmediaciones del paraje La Lobería, dejando la cinta asfáltica a pocos centímetros de un barranco que cae hacia la costa marina.
Vialidad Nacional ya había interrumpido el jueves, por varias horas, este tramo de la principal vía terrestre de la Patagonia debido al anegamiento de agua y lodo sobre la calzada, pero lo sucedido ayer fue mucho peor.
En el límite interprovincial el agua vino del cielo y de los campos aledaños, pero también influyó una gran marejada que bloqueó el escurrimiento de los otros dos caudales.
El desastre comenzó de madrugada, alrededor de las 3.30, y el personal que se hallaba de guardia en la dependencia policial tuvo que desalojar las instalaciones y dos camiones quedaron atrapados luego de que sus conductores intentaran avanzar a ciegas por la ruta que había desaparecido bajo el agua.
En medio del violento temporal los policías tuvieron que frenar la marcha de otros vehículos livianos y pesados, generándose un descomunal embotellamiento en ambos sentidos.
En procura de posibilitar su desplazamiento, comenzó a utilizarse la traza de la inconclusa Autovía (hacia el lado de la costa), la que solo tiene una carpeta de imprimación asfáltica, pero la rápida crecida de la enorme laguna y el lodo interrumpió esa alternativa de escape.
Más tarde llegó maquinaria aportada por Vialidad Nacional y de la empresa CPC Ingeniería e Infraestructura que hace pocos meses se hizo cargo de reactivar la construcción de la Autovía.
A media mañana los equipos viales se abrieron paso entre la fila de camiones, colectivos, autos y camionetas, procediendo a dragar el área para acelerar el escurrimiento del agua.
Ya no llovía y la marea había bajado, pero los torrentes que venían de campos cercanos continuaban alimentándola con grandes volúmenes.
Se esperaba que el área pudiera volver a ser transitable antes de que promediara la tarde, pero ese era solo uno de los problemas que había que resolver.

RUTA A CENTIMETROS DE PROFUNDO BARRANCO

Otra situación vial de gravedad sobre la misma ruta se produjo a unos 500 metros al sur del paraje La Lobería, es decir a mitad de camino entre Rada Tilly y Caleta Olivia.
En ese lugar se encuentra una alcantarilla que cruza por debajo del asfalto, drenando el agua de lluvia de la zona de campos hacia el mar y en condiciones pluviométricas normales el escurrimiento pasa desapercibido.
Pero el temporal que comenzó el miércoles por la tarde fue de tal magnitud que hizo que la fuerza del agua arrasara el terreno circundante la boca de salida, motivando que la carpeta asfáltica quedara a centímetros de un barranco de más de siete metros que da a la playa, prácticamente con mínimo sustento.
Consecuentemente, varios metros de banquina fueron reemplazados por un enorme y peligroso cráter que hasta el mediodía de ayer, cuando llegó al lugar un equipo periodístico de El Patagónico, aún no había sido señalizado por Vialidad Nacional.
Por ello, los reporteros de este y otros medios periodísticos colocaron una chapa de manera provisoria y luego alertaron a personal policial afectado a un operativo en el acceso norte de Caleta Olivia, por el cual se impedía el avance en dirección norte de todo tipo de vehículo no autorizado.

MAS INCONVENIENTES

A lo largo de los casi 50 kilómetros del mencionado trayecto era notorio que las banquinas habían quedado poco consistentes y que varios sectores de la carpeta asfáltica aún estaban cubiertos por lagunas y lodo.
Incluso se observó una motoniveladora que quedó aprisionada por el barro en proximidades del cerro Pan de Azúcar, probablemente cuando el maquinista intentaba realizar un zanjeo para posibilitar el escurrimiento del agua de la lluvia.
En tanto, la nueva marejada aceleró el socavamiento de los cimientos del antiguo edificio del paraje La Lobería, cuya caída final se avecina inexorablemente.
La única novedad que marcó un aliciente fue que, avanzada la tarde (al menos en la zona norte de Santa Cruz), el cielo ya no estaba cubierto por cerrados nubarrones y aunque la jornada se presentaba con mayor claridad, persistía el alerta meteorológico.

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