El condenado por el triple crimen de Sarmiento quiere estudiar la carrera de Energías Renovables

Claudio Lamonega cumple prisión perpetua tras haber sido condenado como autor del triple homicidio ocurrido en noviembre de 2014 en Sarmiento. Asesinó a sangre fría a su expareja Marisa Santos y a los hijos adolescentes de la mujer, Ana Victoria y Lucas Ramis. Está alojado en el Instituto Penitenciario Provincial N° 1 de Trelew, y días pasados peticionó ante el juez estudiar la Tecnicatura en Energías Renovables.

El apicultor sarmientino Claudio Norberto Lamonega sabe que pasará más de 20 años encarcelado luego de que en la madrugada del 23 de noviembre de 2014 mató a su expareja y a los hijos de una mujer, asestándole tiros en la cabeza a cada uno cuando dormían.

Al tratarse de una comunidad en la que la mayoría de los habitantes se conocen, el triple crimen conmocionó a todos en Sarmiento. Incluso repercutió a nivel nacional y el caso fue expuesto por el procurador general de Chubut Jorge Miquelarena y la fiscal jefe de Sarmiento, Andrea Vázquez en las XXX Jornadas Nacionales de los Ministerios Públicos realizadas en Mendoza.

El hombre tiene 52 años y cumple la condena en el Instituto Penitenciario Provincial N° 1 de Trelew.

El 9 de abril fue entrevistado por el juez penal Jorge Novarino, quien escuchó sus peticiones.

El homicida manifestó que presentó distintos proyectos ante la Dirección de Políticas Penitenciarias para realizar trabajos dentro del recinto carcelario como una huerta o reciclado de basura, pero no obtuvo respuestas. Tampoco pudo estudiar en dicho instituto porque posee solo nivel primario y secundario.

Por ello, Lamonega pidió estudiar dentro del recinto penitenciario la tecnicatura en Energías Renovables que dicta la Universidad del Chubut, lo que contribuiría a la resocialización del detenido. En respuesta el juez libró la comunicación procesal a la rectora de la Universidad provincial, Graciela Di Perna.

En su informe detalló que se informen las posibilidades existentes para que el interno pueda realizar la tecnicatura mencionada. El pedido incluye la facilitación de los programas de estudio, las fechas posibles de inscripciones y la modalidad de cursada a distancia y la eventual posibilidad de traslado de profesores a los fines de la materialización de los exámenes.

Novarino también requirió un informe en caso de que el condenado haya presentó algún proyecto laboral para realizar dentro de la unidad carcelaria.

FRIO Y CALCULADOR

En diciembre de 2016 los ministros Jorge Pfleger, Alejandro Panizzi, Marcelo Guinle, Mario Vivas y Miguel Donnet revisaron y confirmaron en todos sus términos el fallo condenatorio contra Lamonega. Los homicidios se registraron en el propio domicilio de las víctimas, en el centro de Sarmiento.

Según acreditaron las pruebas el triple homicidio se registró entre las 3:25 y las 9:50 en circunstancias en que Marisa Santos y sus hijos Ana Victoria y Lucas Ramis dormían cada uno en sus habitaciones. Según analizaron los ministros, Lamonega aprovechó la “situación de indefensión de las víctimas”.

El asesino utilizó un arma de fuego con silenciador que era propiedad del padre de Marisa y que estaba en esa casa. Primero ejecutó a la adolescente de 17 años, quien recibió dos disparos, uno en el maxilar izquierdo con orificio de salida y otro en la región ocular izquierda con orificio de entrada.

Su hermano de 15 años recibió también dos tiros, uno en pómulo izquierdo y otro orificio en parietal superior izquierdo, ambos solo con orificio de entrada. Finalmente ultimó de un disparo en el cráneo con orificio de ingreso en región temporal izquierda a la madre de los jóvenes.

La causa indica que Marisa “era víctima, en su relación amorosa con el imputado, de una violencia psicológica y económica por parte de éste, que en su condición de varón, era el mayor proveedor de esa casa, marcando una desigualdad con ella. Al provocarle la muerte, desplegó su violencia y superioridad para con ella, siendo perpetrada la muerte en un contexto de violencia de género, con la intención y voluntad de hacerlo, doblegando y sometiendo a la víctima por su condición de mujer. Demostrando así su dominación”.

Una pericia que remarcaron los ministros fue el hallazgo de sangre de Marisa en la pedalera del automóvil del condenado, y de rastros de sangre de Lucas en el piso del lado del acompañante del mismo rodado, lo cual “se enlazó con la circunstancia de que el último que condujo el vehículo fue Lamonega”.

De esa forma, el asesino “llevó restos de sangre de las víctimas y dejó su impronta en el automóvil”. Además, en la tarjeta de memoria -micro SD- del teléfono celular de Marisa se encontró debajo de la alfombra del vehículo del condenado. En tanto el aparato celular fue arrojado al canal número 5 de esa ciudad, donde además se halló un caño de color negro que resultó ser el silenciador del arma utilizada.

Asimismo, coincidieron en que Lamonega “era un eximio tirador, amante de las armas. Sus propios amigos afirmaron durante el juicio oral y público que Tenía un carácter muy fuerte, era frío y calculador”.

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