"El deseo de "ajustar cuentas" y la falta de capacitación ponen al deporte en un sistema perverso"

Martín Sansot fue fullback de Los Pumas por nueve años, jugó hasta los 30 y tiene un largo recorrido como coach deportivo en los principales clubes de Buenos Aires. En 2014 estuvo trabajando en el club comodorense de rugby Calafate y concedió una entrevista a El Patagónico en la que habló del deporte en la región y la violencia que lo rodea.

En 2014 el ex fullback de Los Pumas, Martín Sansot, le brindó una entrevista a El Patagónico en la que habló sobre su formación en el deporte, la realidad nacional y local del mismo y puntualizó en la violencia en que está rodeada el rugby, la necesidad de tener entrenadores capacitados que puedan transmitir y sobre lo que se tiene que trabajar para poder erradicar la violencia dentro de ese deporte.

“Yo ‘aprendí’ el rugby a los 40 años, cuando dejé de jugar y me puse a estudiar. Antes, en mi etapa como jugador, sabía lo que yo en forma individual tenía que hacer, pero para dirigir tenés que atender al conjunto, y eso en el rugby ya es mucho”, sostiene.

En esa sintonía, y con un año de trabajo en la capital petrolera Sansot habló de la realidad local del deporte. “Ahora se ve mucho cómo ‘sentar de culo’ a tal rival, se ‘buscan’ por las redes sociales. Entonces, cuando el rugby entra en rivalidades personales, el juego en sí mismo pierde valor. Además, la etapa de ‘los machos’ se terminó cuando se inventó la pólvora”, sostuvo a modo de ejemplo. La falta de jugadores en Primera división (y en las demás categorías) también conspira contra el espíritu de superación.

Sobre la violencia que rodea el deporte sintetizó: “los chicos a partir de los 16 a 18 años, empiezan a pensar que el machismo pasa por cagarse a trompadas, ya sea en la cancha o en el boliche. Y eso le saca todo lo lindo al deporte, porque cuando te peleás con el de enfrente te olvidás del juego. Entonces, las rivalidades individuales se imponen sobre las del equipo”, aseveró.

“Acá se trata de inculcar otra cultura, de ver en el otro a un amigo. Por eso el tercer tiempo, donde vos le servís al rival, se sientan a una mesa y comparten. Por eso hay que hacer hincapié en los entrenadores. Y tener la capacidad de aceptar que si tu jugador no entiende, tal vez sea porque vos no sabés transmitir bien tus conocimientos. Yo creo que los chicos son materia a moldear. De última, si hay alguien de ‘piedra’, son los entrenadores”, concluyó Sansot, sin pelos en la lengua.

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