Faltan 72 horas para el Día D y todo está listo, salvo un elemento clave: el tiempo. El capitán James Stagg, jefe del servicio meteorológico británico, recibe el encargo de elaborar el pronóstico más trascendental de la historia. Unas condiciones climáticas adversas podrían arruinar la mayor invasión marítima jamás lanzada, mientras que cualquier retraso podría suponer que los servicios de inteligencia alemanes descubran sus intenciones. El general Dwight D. Eisenhower deberá tomar la decisión que determine el destino de la Segunda Guerra Mundial.
En 2012, el dramaturgo David Haig se propuso rendir homenaje a un desconocido hombre escocés con una obra que se representaría en el Lyceum Theatre de Edimburgo. Aquel héroe en la sombra se llamaba James Stagg, un meteorólogo poco conocido para el público en general, que se encargó de elaborar un pronóstico crucial: el informe meteorológico que decidiría el destino de la mayor invasión marítima de la historia, el Día D. Con millones de vidas en juego y el rumbo de la guerra en sus manos, Stagg se enfrentó al general Eisenhower y a la cúpula de los Aliados en los días anteriores al ataque y se convirtió en el referente clave a la hora de tomar la trascendental decisión sobre el desembarco. Stagg había contado cómo fueron esos días, pero la historia nunca se había investigado a fondo ni se había representado en ningún formato, con lo que Haig encontró un rinconcito fascinante de la historia que quedaba por explorar.
“Me quedé fascinado por esta historia”, dice Anthony Maras. “No había oído hablar de estos héroes olvidados ni del papel tan trascendental que desempeñaron para llevar a buen puerto la mayor invasión marítima de la historia. Fueron muchas las mentes pensantes que contribuyeron a la derrota de la Alemania nazi el Día D y, curiosamente, sobresalió la capacidad para descifrar los patrones ocultos de la naturaleza. La clave fue saber anticiparse a la meteorología británica”. Se trabajó en el guion durante la pandemia del Covid-19, enfrentando primero a los confinamientos y después a las huelgas del sector. Maras aprovechó ese tiempo de descuento para asegurarse de que trasladaba al guion la historia tal y como la veía en su cabeza. Mientras tanto, el equipo de producción gestionaba la logística para hacerla realidad.
“Para contar la historia teníamos que transmitirle al público una sensación de inmediatez y cercanía, para que entendieran que estas personas se mueven por instinto”, explica. “Para ellos era algo visceral. En Hotel Bombay, la amenaza era visible: unos asesinos recorrían los pasillos del hotel disparando a diestro y siniestro. Estamos programados para temerle a una situación así. Por mucho que hayamos evolucionado, tememos a los depredadores. Sin embargo, en esta historia nos centramos en unas amenazas más existenciales, que no nos producen el mismo miedo de forma instintiva. ¿Cómo conseguir que un frente que avanza lentamente resulte absolutamente terrorífico? ¿Cómo podíamos captar la presión insostenible a la que se enfrentó este grupo de personas durante esas 72 horas eternas? ¿De dónde se sacaron fuerzas para tomar la decisión correcta cuando había millones de vidas en juego? ¿Acaso existe la decisión "correcta" cuando se transita por un mar de incógnitas?”.
Título original: Pressure
Origen: USA Año: 2026
Género: Drama, histórico, bélico Formato: 2D
Duración: 1 hora, 40 Min. Calificación: R-13
Ficha técnica:
Dirección y montaje: Anthony Maras
Guión: David Haig, Anthony Maras
Producción: Tim Bevan, Eric Fellner, Cass Marks, Lucas Webb
Fotografía: Volker Bertelman Música: Jamie Ramsay
Reparto:
Andrew Scott (James Stagg), Brendan Fraser (Dwight D. Eisenhower), Kerry Condon (Capitana Kay Summersby), Damian Lewis (Bernard Montgomery), Chris Messina (Irving P. Krick)