La solidaridad se reflejaba en más de cincuenta colaboradores que ayer a las 10 les preparaban sandwichitos y desayuno caliente a los más 170 evacuados del Gimnasio Municipal 2 del barrio Pueyrredón.
Cada uno aportaba en lo que podía, se trataba en su mayoría de vecinos que no sufrieron inundación y se volcaron rápidamente en ayudar a los que más necesitaban.
Los más de 200 milímetros de agua que saturaron todas las calles de la ciudad pusieron en peligro a más de un millar de habitantes de Comodoro Rivadavia que debieron autoevacuarse o pedir ayuda. Muchos de ellos llegaron desde el jueves a la tarde al gimnasio municipal del barrio Pueyrredón, en las avenidas Kennedy y Constituyentes. Ayer a la mañana, según la trabajadora social del Centro de Promoción Barrial del 30 de Octubre Julieta Miranda, había "70 varones, 40 mujeres y 50 niños".
Había vecinos que se quedaron con lo puesto y debieron abandonar sus viviendas en los barrios Pueyrredón, Juan XXIII, Abel Amaya, 30 de Octubre y Cerro Solo. "Hay gente que todavía no los pueden sacar, tienen que venir todos para acá", contó Miranda a El Patagónico en momentos en que mujeres mayores seguían ingresando con el dolor en el alma de haber tenido que dejar sus viviendas llenas de agua.
"En la emergencia se crearon centros de evacuados que no estaban previstos para hacer los traslados, por ejemplo hace un rato llegaron varias familias que se autoevacuaron a la comisaría Quinta (Patricios y Lisandro de la Torre) y como hoy los pudieron ir a buscar los tenemos acá", describió Miranda.
Además de iglesias y hasta viviendas familiares que estaban a salvo de las inclemencias, los vecinos optaban por cualquier alternativa para ponerse a salvo.
Lo más duro fue a la madrugada cuando en La Razón y Constituyentes, en medio de la oscuridad familias sufrieron el ingreso de más de medio metro de barro en sus casas. Muchos se debieron subir al techo y desde allí hacer señas de luces. Los que tenían la suerte de tener dos pisos le daban alojamiento a sus vecinos y así soportaron durante la madrugada.
Jorge, uno de los habitantes de las 1008 Viviendas que se convirtió en rescatista improvisado con su taxiflet, contó a este diario: "yo salí de las 1008 a rescatar una persona que estaba con el agua hasta el cuello y ya me quedé acá porque después no pude volver, desde ayer que estoy (por el miércoles)". Su esposa había quedado en un primer piso de un edificio del sector 3. Allí le dio alojamiento a los vecinos de la planta baja que lo perdieron todo ante el avance del agua. Jorge perdió su camioneta al quedarse encajado en el barrio Juan XXIII en medio de un rescate. Sin embargo, ayer nada lo confortaba más que haber ayudado.
ROPA DE ABRIGO,
FRAZADAS Y AGUA
"Necesitamos donaciones de higiene para bebés, ropa de abrigo, frazadas, agua mineral, té, café, azúcar", pidió Rocío, una vecina que se fue con toda su familia al gimnasio 2 a ayudar en lo que podía y prestó su casa para los inundados.
Las autoridades municipales y de Provincia coordinaban la llegada de alimentos, colchones, mientras los cincuenta niños dibujaban en el suelo. Las trabajadoras sociales le habían repartido la poca ropa que había para ellos.
Los mayores, uno de ellos con ACV y otra anciana recién intervenida quirúrgicamente se abrazaban fuerte.
"Es un grupo hipersolidario, por un lado estamos las asistentes en trabajo social, la gente de provincia, pero están trabajando muchísimo las familias que se han evacuado y familias solidarias del barrio. Que sin tener ingreso de agua en la vivienda vinieron y se quedaron toda la noche a ayudar, para organizar las donaciones y también para buscar en camionetas, gomones a los que no pueden bajar de los techos", graficó Miranda.
Yanina Smith, otra voluntaria contó que la movilizó mucho un rescate del que participó en el que no pudieron trasladar a una mujer con cinco bebés.
"Me tocó ir a buscar a una mujer con cinco bebés y no la pudimos rescatar porque en donde estaba era imposible pasar, no se podía entrar. Muchas familias quedaron varadas porque no se podía entrar, ni en los botes. La correntada era muy fuerte no se podía hacer nada por esa gente", explicó la joven que llevó ayer a su marido y a su hija para trabajar codo a codo con todos los vecinos solidarios.
"Me movilizó que haya muchos bebés que se quedaron sin casa, sin ropa, muchas familias con niños chiquititos que no tienen nada, con lo puesto y lo puesto todo mojado. Acá les dimos lo que había, vinimos a ayudar como vecinos. Estamos entre vecinos ayudando y haciendo lo que se puede", contó Smith.
Un grupo de jóvenes con pilotos de agua tomaban mate para calentar sus cuerpos. Habían trabajado durante toda la noche en rescates a pie y con gomones que pusieron algunos de ellos como Facundo de Los Tres Pinos. Los principales rescates se dieron en el Juan XXIII, en la avenida Chile y en Juan Manuel de Rosas.