El lonko tehuelche de "El Chalía" pide obras y ayuda para su comunidad

"La vida del campo es muy sufrida", describe Luis Quinchamal, el lonko tehuelche de la comunidad "El Chalía" en donde habitan catorce familias. El cacique pide ayuda al Gobierno provincial para que termine una obra de viviendas que fue abandonada hace ocho años y para mejorar los caminos de acceso.

“Nosotros no reclamamos para enriquecernos ni para engrandecernos, solamente queremos que nos ayuden, que nos den una mano” dice Luis Quinchamal, el lonko tehuelche de la reserva originaria “El Chalía”, ubicada en el departamento de Río Senguer, que pide ayuda al Gobierno provincial para mejorar la calidad de vida de las catorce familias que habitan en el lugar.

Es que la comunidad, situada entre las localidades de Ricardo Rojas y Lago Blanco quedó relegada a la soledad; sin ayuda municipal, sin conexión de gas ni electricidad, y sin acceso a la salud ni a la educación ya que la única escuela que hay en el lugar está cerrada y los niños deben estudiar en colegios con internados.

“Tenemos que subsistir con los animales y trabajar por día en los campos vecinos”, dijo Quinchamal sobre la única manera que tienen para subsistir en el lugar.

SIN LUZ, SIN GAS

Luis tiene 36 años y recibió el legado de su padre Luis Quinchamal, cacique que vivió hasta los 101 años en una de las pocas comunidades tehuelches que existen en el sur argentino.

Él llegó a El Patagónico gracias a Miguel Crespo, un vecino del Stella Maris que lo ayudó toda la vida y que lo conoce desde pequeño. Es que el lonko no sabe leer, ni escribir y no tiene movilidad para salir de la comunidad.

El cacique confiesa que muchos jóvenes de la reserva se están yendo a la ciudad y a pueblos. Por eso más que nunca es necesaria la ayuda.

“Yo quiero hacer el reclamo por mi gente, por la ruta, por las entradas, porque hay muchas personas ancianas que son los que más están quedando, porque los jóvenes se están retirando”, dijo Quinchamal.

“No quiero tener discusión con nadie, pelea con nadie, todos tenemos derecho a vivir, sean blancos, sean negros, sean indios, sean paisanos, pero que no nos vayan a mentir”, señaló.

El cacique aseguró que en la comunidad no tienen leña ni comestibles, tampoco asistencia sanitaria, y que la ayuda no llega pese a las promesas que les realizan. “Hacen muchas ofertas… yo estoy completamente aburrido. Hace un año que ingresé de cacique y ya me tienen patilludo de tantas promesas. Pero nosotros no tenemos leña; para alumbrarnos tenemos que hacer candil de grasa y no tenemos luz. Fueron a poner los molinos pero se cayeron, están todos rotos, se desarmaron con los vientos porque los pusieron a tres metros de altura y para ese lugar no precisan una altura tan alta”, lamentó.

Quinchamal aseguró que solo puede ayudar a los suyos con el poco dinero que su madre tiene de una pensión. Por eso insiste en que el Gobierno ayude a la comunidad.

El lonko tehuelche pide que se termine una obra de construcción de viviendas que fue abandonada hace más de ocho años, que se reparen los caminos que quedaron anegados por el temporal y los ingresos a las distintas casas, y que le destinen a la comunidad una camioneta para que los habitantes puedan ser asistidos.

En ese sentido, Crespo agradeció una colaboración personal que realizó el intendente Carlos Linares, a quien le pidieron ladrillos, cemento y hierro para la construcción de baños en la comunidad, como así también la ayuda desinteresada que realiza la Agrupación 20 de Junio de Río Mayo.

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