“Yo soy el que le sigue a Messi, decía. Sabía tanto de fútbol, le apasionaba”, dijo esta mañana Maritza, la madre de Lucas Vega, el adolescente de 13 años fue asesinado por sicarios en un hecho de violencia que hoy tiene en vilo a los habitantes de Rosario.
“No sé cómo voy a seguir”, se lamentó la madre en diálogo con C5N. Anteayer por la noche, Lucas había salido un rato de su casa junto a sus hermanos. Cuando estaba por encontrarse con amigos a unos metros, sicarios que se movilizaban en auto dispararon contra los jóvenes y mataron al menor. Hubo más de 20 balazos.
“Estamos destrozados con lo que pasó, es algo injusto. No se merecía mi niño esto. Me lo arrebataron. Queremos que encuentren los responsables, son personas sin corazón”, reclamó Maritza y luego contó que uno de los hermanos de la víctima permanece internado, aunque fuera de peligro: “Llora mucho por lo que pasó”.
Según Maritza, Lucas tenía un único objetivo en la vida: “Ser un grande con la pelota”. Cuando tenía 7 años, el club Rosario Central lo fue a buscar a otra institución barrial “y lo llevó becado”, contó la mujer. “Siempre soñaba con irse a jugar a otro país. Me decía que me iba a comprar una casa en otra zona donde no hubiera tanto peligro”, relató emocionada.
Aunque era chico, el adolescente se daba cuenta de la situación por la que atraviesa la ciudad, en la que en lo que va de 20200 18 menores de edad fallecieron en episodios de violencia. De hecho, su madre contó que cuando el joven escuchaba disparos fuera de la casa - presumiblemente, por enfrentamiento de bandas - cerraba las cortinas de la vivienda y se ponía nervioso. “Los tiroteos son moneda corriente”, aseguró la mujer, que vive en el barrio Emaus.
Por último, Maritza aseguró que el padre de Lucas “quiere rematar la casa e irse del país”. “La violencia creció mucho en Rosario”, declaró.