El primer argentino en acceder al profesionalismo es de Rada Tilly

Francisco Barrios Vlk nació en Comodoro y es hijo de un empresario y una conocida profesional.

Francisco Barrios Vlk, fisicoculturista radatilense, ganó uno de los torneos más importantes de Europa y de ahora en más competirá en la Liga Profesional en Estados Unidos. Entrenará y se radicará en Brasil pero entregado a la cultura física ya ha competido en el máximo nivel fuera del país en numerosas ocasiones.

“El fisicoculturismo en el país es un deporte que sigue siendo bastante de nicho, no es el caso de Europa, Estados Unidos o Brasil. Por eso es normal que mucha gente no esté al tanto de lo que representa este tipo de logros deportivos o torneos”, reconoce.

“La verdad es que yo gané el torneo amateur más importante de Europa que es el NFC Worldwide Championsip en Alicante, gané el Overol, fue el único ganador absoluto del torneo y con eso gané la posibilidad de pertenecer a la Liga Profesional netamente estadounidense que es la IFBB Pro Card donde voy a empezar a competir a partir del año que viene”.

El logro se dimensiona además por ser el primer atleta fisicoculturista argentino en obtener este título. “Decidí ser un fisicoculturismo profesional y empecé con esta locura sin desviarme un centímetro de lo que yo quería. Empecé a entrenar en un gimnasio de barrio Roca, en el Body Gym de los hermanos Brian y Jonathan Ilheu. Empecé a entrenar solamente para parecerme ‘fachero’. En realidad un hermano me dijo que un amigo había ido y empezó a ‘marcarse’. Después uno se motiva ya que aunque era chico tenía las cosas claras”.

POR VOLUNTAD PROPIA

“Brian –recordó Francisco- particularmente vio en mí un potencial, me dijo que quería ayudarme y acá estoy. Tuve la suerte de aprender ganando ya que hubiera sido difícil empezar teniendo que manejar las frustraciones. Fui campeón argentino y tres veces campeón argentino junior, además de haber ganado un campeonato argentino senior”.

Para Barrios Vlk la única fórmula exitosa es el esfuerzo y la determinación, con una impronta personalista. “El fisicoculturismo es un deporte en el que nadie te apoya más que tus amigos y tus familiares. No hay empresas o industria que pueda apoyar económicamente a un atleta y mucho menos abrirle puertas y posibilidades”.

“Igual –confía- siempre hay una cuota de suerte porque salí de Sudamérica y la Argentina con la situación económica en la que estamos, el cierre que tenemos al mundo, sin poder trabajar ni con moneda extranjera, ni con empresas del exterior”.

Destaca que la dinámica lo lleva a “descansar” el cuerpo pero a la vez, a rearmarse de cara al futuro. “Este es un deporte que nunca se termina”.

“Siempre hay sacrificio, cosas dejadas de lado y largas horas en el gimnasio. Uno entrega mucho al deporte pero quien está en la élite lo hace porque es la única manera que sabe vivir. Hay quien lo hace para escapar de algunas cosas que no puede manejar de su vida cotidiana y quienes lo hacen como un show. No me victimizo por el esfuerzo que hago. Yo soy el único que me obligo a hacerlo y el único que me pongo presión”, reflexiona.

“Este es un deporte en el que si mañana dejo de competir a nadie le molesta, aparece otro y tomará mi lugar porque es el orden natural de las cosas. Hay esfuerzo y sacrificio, sí. Hay quienes dicen que es el deporte más sacrificado de todos, quizás. De mi parte, es la única manera en la que sé vivir. Y si no competiría estaría haciendo el mismo estilo de vida. Lo haría de nuevo y hasta lo haría más difícil de ser necesario”.

En su “balanza” como deportista de alto rendimiento se imponen los factores positivos por sobre cualquier adversidad, con el afecto de familiares y amigos a poco de una fuerte decisión. “Estoy por dejar el país, me mudo a Brasil donde tengo la intención de capitalizar las oportunidades que estoy teniendo y poder dar un salto de mi carrera. Tengo a mi entrenador ahí, vive en Curitiba y me voy a trabajar con él. Siempre la idea es ir levantando la vara sobre todo ahora que soy un atleta profesional y en términos de competencia en julio o agosto del año que viene en Estados Unidos donde estaré haciendo mi primera temporada de novato”.

“La realidad –finalizó- es que los sueños están para cumplirse y el único que decide qué tan grandes o imposibles son, es uno mismo. Cuando se apruebe ése examen, se consigue el trabajo que querías o lográs recibirte en la carrera que elegiste te acordarás de las entrevistas que salieron mal, de los exámenes fallidos y los torneos que perdiste”.

Fuente: Diario Jornada

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