Desde niño comenzó a formar su camino, un camino lleno de aventuras a lo largo de nuestra querida República Argentina! Llegó por primera vez a Comodoro Rivadavia a los 19 años de edad para trabajar en la industria petrolera durante épocas invernales, mientras durante los veranos usaba su motocicleta trabajando como guardavidas, fotógrafo y demás en ciudad de Mar Del Plata.
Aproximadamente a los 29 años de edad conoció a Lily Padilla (el gran amor de su vida). Formaron una hermosa familia con más de 4 hijos y lo decimos así porque él siempre consideró también como hijos a sobrinos y amigos. Brindó afecto incondicional a familiares, conocidos y desconocidos. Dueño de unos bigotes únicos, intachable elegancia y gran carisma, pero por sobre todo destacado por su honestidad, bondad, amabilidad y sencillez (sí, ¿quién pudiera contar con semejantes adjetivos calificativos?).
Si en tan solo algunas horas desde el momento de su deceso, su querida esposa ha recibido cientos de saludos conllevados por condolencias.
¿Y cómo olvidar su extensa trayectoria de fotógrafo del diario El Patagónico? ¿A sus compañeros de trabajo y labor que amó con tal pasión que hasta en sus últimos días de vida intentaba acudir a la emblemática editorial para continuar cumpliendo con su profesión?
Parte un gran hombre con corazón de niño y calidez excepcional. Nos deja memorables recuerdos y la enorme satisfacción de haber contado con su presencia.
Descansa en paz querido gran hombre. Que dios te bendiga y proteja por toda la eternidad.
¡Los mejores deseos de tu familia, amigos y compañeros!