El San Cayetano busca recuperarse con la tarea de sus propios vecinos

Calles anegadas, cloacas desbordadas, sectores sin electricidad y más de 10 días sin agua potable son algunos de los inconvenientes que afectan a los habitantes del barrio San Cayetano. En el lugar, se dispuso una sola máquina vial para arreglar los caminos y los centros de donaciones no dan abasto a los pedidos de los damnificados. Cansados de no obtener respuestas, los vecinos tratan de recomponer el barrio por sus propios medios.
El jueves cuando llovía con mayor intensidad en Comodoro Rivadavia, un patrullero de la Seccional Sexta quedó atrapado en Pieragnoli y Código 556 y los policías no podían salir debido a la gran cantidad de agua que los rodeaba.
Más de 10 minutos tuvieron que esperar los efectivos para ser rescatados gracias a la solidaridad de los vecinos que pusieron en riesgo su integridad física y ofrecieron sus camionetas para sacar del barro al patrullero.
Esa actitud solidaria se puede observar en todo el San Cayetano ya que muchas de sus calles se encuentran anegadas y solo son transitables con vehículos de gran tamaño.
Los vecinos cansados de que sus reclamos no sean escuchados decidieron salir con sus palas para tratar de emparejar las calles o realizar canaletas para que el agua pueda circular hacia los desagües.
“Estamos cansados de que la máquina pase una vez al día y luego se vaya. Nosotros también pagamos los impuestos. No decimos que estén todos los días acá sino que venga y deje las calles para que nosotros podamos circular porque prácticamente estamos encerrados”, criticó Julio Bahamonde quien junto con su hijo Raúl se encontraba trabajando sobre la calzada.
Uno de las situaciones que preocupa a los habitantes del sector es el panorama que se observa en 10 de Noviembre y Francisco Behr donde el agua se llevó parte del terreno y dejó a casas casi “en el aire” y postes de luz que están al borde de caerse, lo que pone en peligro la vida de personas y la estabilidad del servicio en las demás viviendas.
Asimismo, es una zona anegada para los automovilistas como para los transeúntes ya que la gran cantidad de lodo se convirtió en una trampa mortal. Allí, el personal de la SCPL tuvo que ingeniárselas para poder solucionar los problemas de electricidad durante el jueves y viernes.

SIN AGUA Y ELECTRICIDAD

El viernes se vivieron momentos críticos en el barrio ya que muchos vecinos no contaron con electricidad durante seis horas. Las líneas de reclamos de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada estaban saturadas por lo que los electricistas del sector decidieron colaborar con los damnificados.
“Acá nos tenemos que ayudar entre todos porque la Cooperativa no da abasto. No es que no quiera es que no hay lugar para los reclamos. Entonces, si yo sé un poco de algo tengo que aportarlo porque es complicada la situación para todos”, sostuvo Marcos Valente, uno de los técnicos que brindó colaboración en el sector.
Además, habitantes del lugar no cuentan con el suministro de agua potable hace más de diez días y cada vez es más angustiante el panorama porque los comercios ya no cuentan con bidones para vender y la ayuda municipal no llega con tanta constancia como en otros barrios.
“Vamos a cargar a la capilla que está en Polonia y Pieragnoli. Ahí llevamos todo lo que más se pueda porque no sabemos cuándo va a volver el agua. La ropa sucia se amontona y ya no podemos ni siquiera bañarnos porque no hay agua. Estamos cansados de esta situación”, manifestó María Velazco.
“Yo quiero saber por qué hay barrios que tienen agua y nosotros no. Hace más de diez días que no tenemos ni una gota de agua. Todos los barrios tienen agua menos nosotros pero a fin de mes nos van a cobrar", cuestionó.
Así, los vecinos decidieron cargar tanques en la Planta Santa Lucía en Kilómetro 3 y luego ofrecer el suministro entre ellos para que encontrar un alivio ante la escasez de agua.
“Es la única que tenemos. La Municipalidad no aparece. Llamás a la cooperativa y no saben qué decirte. Entonces, lo único que nos queda es ayudarnos entre todos. No será mucho, pero un bidón de 20 litros ayuda aunque sea a lavarse la cara y los platos”, lamentó uno de los habitantes.
A todo esto hay que sumarle la gran cantidad de cloacas desbordadas que genera que muchas viviendas sufran el ingreso de los residuos cloacales en su interior.
“El problema de las cloacas es que no las destapan de la parte central y se calma un rato pero después vuelve a salir por el baño o por la cocina. Esto cansa, pero no podemos hacer nada si no arreglan el problema central”, sostuvo Andrea Guzmán, que se encontraba ayer limpiando con lavandina su vivienda ubicada sobre el Código 555.

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