Los más de 100 kilómetros por hora a los que ayer corría el viento en Comodoro Rivadavia, provocó destrozos, incluso cortes en las líneas eléctricas que alimentan a los distintos sectores de la ciudad.
Aunque desde la Sociedad Cooperativa Popular Limitada no se informó sobre las causas del corte de energía, se detalló que se inició pasadas las 17 y se extendió hasta la 1 de hoy afectando a la zona norte y el centro. El apagón dejó sin funcionamiento incluso a las cámaras del Centro de Monitoreo, lo que también puso al descubierto una falencia en el sistema de seguridad de esta ciudad.
Los barrios que quedaron a oscuras fueron Próspero Palazzo, Ciudadela, Castelli, Sarmiento, Kilometro 5, Kilómetro 4, Caleta Córdova y Restinga Alí.
En Kilómetro 3 afectó a los barrios Moreno, San Martín Este, Belgrano y Ameghino nuevo y viejo, El Marquesado, Altos del Tres y Sismográfica.
Ya durante la tarde barrios como Ceferino Namuncurá y Ceferino en la zona sur ya se habían visto afectados, pero por menos tiempo.
La operadora de la SCPL informó que el corte también afectó al sector de antenas en el cerro Chenque. Incluso las complicaciones de la falta de energía incidieron en las actividades de este diario durante toda la tarde y noche de ayer. En la sala de redacción y talleres de impresión de El Patagónico el sistema eléctrico recién se restableció a la 1 de hoy.
VOLO UNA PISCINA
El viento sopló tan fuerte durante todo el día que por la tarde voló una piscina en Kilómetro 3. La pileta de plástico y fibra de vidrio que se exhibía en un comercio de Mosconi, terminó a la vera de la ruta Nacional 3, voló por los aires y pasó peligrosamente sobre las dos manos de circulación de la avenida del Libertador que une Kilómetro 3 con Kilómetro 4.
La piscina de unos 15 metros de largo se estrelló contra la guardia del Corralón Municipal y allí provocó destrozos.Incluso desestabilizó un tráiler que como podían algunos operarios trataban de acomodar con la ayuda de una grúa durante la tarde-noche de ayer.
Una mujer, integrante de la empresa que comercializa las piscinas, en diálogo con El Patagónico dijo que la pileta estaba en el depósito recostada y fue levantada por la fuerza del viento.
La mujer en medio del vendaval se aferró a la pileta como pudo para que la misma no siguiera destruyendo la dependencia municipal. Sus compañeros, mientras tanto, ataban las otras piscinas del depósito. Meses atrás, el viento ya había volado una de las gigantescas piscinas hasta la calle.
El intenso viento de gran parte de la jornada generó también complicaciones sobre el camino del Centenario donde la visibilidad se reducía a dos metros. Debido a la gran cantidad de tierra y piedra que volaba sobre el sector, se hacía casi imposible circular.
Mientras, en la ruta 3, los automovilistas que pasaban frente a El Infiernillo sufrían roturas de vidrios laterales y debían circular con balizas por la escasa visibilidad.
En el centro el viento generó también algunos destrozos en locales comerciales.