El yacimiento Cerro Dragón parece una postal de guerra

Las distintas oficinas de la operadora Pan American Energy, la planta de procesamiento de petróleo y la usina, quedaron totalmente destrozadas e inutilizables. Las autoridades de la compañía afirmaron que están perdiendo 16 mil metros cúbicos de producción de petróleo por día y que inyectan gas en condiciones forzadas. Mirá la galería de imágenes.
El yacimiento petrolífero más importante de la Cuenca del Golfo San Jorge se convirtió en una suerte de campo de guerra arrasado. Así lo pudo constatar ayer un equipo periodístico de Diario Patagónico.
Las bases fueron destruidas y sus equipos inutilizados durante la toma de las instalaciones que entre la mañana del jueves y el mediodía del domingo protagonizaron más de 400 integrantes de la facción sindical de la construcción autobautizada “Dragones”.
Camionetas convertidas en chatarra y abandonadas a un costado de los caminos son sólo una de las postales que grafican la violencia con la que actuaron los manifestantes. Y no se trató de daños al azar, ya que las dos plantas que operan con la producción del petróleo, fueron los puntos estratégicos más atacados.
La devastación queda reflejada en la entrada misma al yacimiento. En el ingreso al Distrito 1 de Cerro Dragón, arrancaron las conexiones eléctricas, telefónicas y de seguridad del puesto de control.
Tras recorrer unos pocos kilómetros campo adentro se encuentra la usina o planta generadora de energía, que mantiene interconectado a todo el yacimiento. Esa fuente de energía pone en funcionamiento a los pozos petroleros y también fue blanco de destrozos y pintadas.
En la sala de control destrozaron la pantalla de monitoreo, desaparecieron los proyectores y arrancaron las conexiones internas. Vidrios agujereados, mobiliarios y computadoras inutilizables y cientos de papeles desparramados por los pasillos completan el desolador panorama.  

“UNA FUERZA DESTRUCTORA”
El desastre en la planta de tratamiento de crudo muestran las imágenes más impactantes que dejó la toma. Todavía descansan apiladas una encima de la otra las camionetas de la operadora y de sus contratistas que fueron aplastadas por máquinas topadoras y que se convirtieron en las primeras imágenes del conflicto que recorrieron el país.
Según las autoridades de Pan American Energy (PAE), fueron alrededor de 43 vehículos los que sufrieron todo tipo de destrozos, mientras que de otros todavía se desconoce su paradero.
Además, al menos tres tráilers y otros galpones lindantes con herramientas fueron saqueados. Hasta un cordero crudo preparado sobre un asador yacía congelado y tirado sobre el patio.
Bajo esas catastróficas condiciones, el yacimiento hoy produce una sexta parte del petróleo que solía extraerse. “Hemos agotado prácticamente la capacidad de almacenamiento que ponía en riesgo la producción de gas. Están utilizando instalaciones que no son habitualmente utilizadas para el almacenamiento de hidrocarburos”, precisó el asesor de comunicaciones externas de PAE, Mario Calafell Losa.
Describió lo ocurrido en el yacimiento como “una fuerza destructora impresionante, como si se hubiese corrido la sombra del mal a la región. Solamente cabe evaluar la magnitud del deseo de romper. Han roto todo. Esto no tiene nada de sindical”, cuestionó.
“Estamos perdiendo 16 mil metros cúbicos por día de producción de petróleo, estamos inyectando gas en condiciones forzadas, aunque se mantiene en funcionamiento el Gasoducto Patagónico”, graficó.
“Y no sabemos cuándo podemos restablecer el bombeo de crudo para el almacenamiento de Caleta Córdova”, desde salen los barcos con el crudo que se produce en la región, sentenció.

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