La Escuela Primaria 43 incorporó un mural colectivo en el marco del proyecto “Arte Público en la Escuela Pública”, una iniciativa que articula producción artística y contenidos pedagógicos vinculados a los derechos de la infancia y la diversidad. La intervención fue realizada por un grupo integrado por Cecilia Ruiz, María López, Ana Leiva, Eduardo Durán, Sandra Salazar, María Eugenia López, Ruth Alejandra Soto, Sabrina Cocha, Mariela Fischer, Marcela Zambrano, Melina Martínez, Gabriela Bassi Longhi, Dana Agüero, Cristhian González, Lucía Echaniz, Cristina Muñoz, Mirta Barrionuevo y Carolina Barrientos.
Desde el Instituto Superior de Formación Docente 806, la profesora Carolina Barrientos explicó que el boceto del mural organiza distintos elementos que remiten a derechos fundamentales. “Este boceto de mural muestra que todos los niños y niñas tienen derechos que se deben cuidar siempre”, señaló. En esa línea, detalló que el derecho a la identidad aparece representado en una credencial con fotografía, en alusión al DNI, mientras que la salud se simboliza a través de un corazón con una cruz blanca.
El juego, planteado como parte constitutiva del desarrollo, atraviesa varias escenas: un niño con una pelota, un oso de peluche y chicos dibujando. “Jugar no es un premio, es un derecho que nos ayuda a aprender y ser felices”, expresó Barrientos. A su vez, la noción de familia, cuidado y vivienda se condensa en la figura de una madre que abraza una casa con un niño en su interior, imagen que remite a la necesidad de un entorno seguro.
La educación, en tanto, se construye visualmente con una casa-lápiz, una pila de libros y letras colgantes, junto a la figura de un niño pintando. “La escuela es el lugar donde aprendemos, creamos y compartimos”, afirmó la docente.
El mural también incorpora una lectura sobre la diversidad. Un globo azul alude a la concientización sobre el autismo, mientras que un globo aerostático con los colores de la Wiphala introduce la dimensión cultural de los pueblos originarios. A esto se suman aves y grullas de origami que remiten a la paz y a la idea de trayectorias diversas, junto con representaciones de niños y niñas en distintas actividades, vestimentas y posturas.
“En síntesis, la idea plasmada en este mural sería que la Escuela 43 recibe a todos, cuida los derechos y entiende que en la diferencia nos hacemos más fuertes”, sintetizó Barrientos.
En paralelo, la docente situó la experiencia en el contexto actual de la educación en Chubut. “Creo que, en estos tiempos de crisis, cuando una vez más en Chubut nuestra tarea se desvaloriza, el arte público hecho en la escuela es un acto de resistencia y de cuidado”. En esa misma línea, agregó: “Un mural en la pared enseña. Les dice a los chicos y chicas que tienen derecho a la belleza, al color, a dejar huella. Les dice a las familias y seños que la escuela está viva, que no se rinde, que sigue creando futuro”.
La intervención, según remarcó, también asume una dimensión política. “Cuando afuera hay ajuste y desánimo, seguimos pintando. Porque el arte público educa sin pedir permiso. Muestra que la identidad, la salud, el juego y la diversidad no se negocian. Seguimos haciendo arte público porque es memoria, es abrazo y es protesta”.