Empiezan los alegatos en el juicio por la muerte de 33 presos en Magdalena

Durante la noche del 15 de octubre de 2005 se registró un motín en el pabellón 16 de la Unidad Penal. Luego de ese episodio se produjo un incendio en el fondo del pabellón. En ese momento los penitenciarios se replegaron y cerraron la puerta. Esa decisión impidió la asistencia y rescate de los presos allí alojados, quienes murieron por quemaduras y asfixia.

Los alegatos en el juicio a 17 agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) por la muerte de 33 presos durante un incendio ocurrido en 2005 en la cárcel de Magdalena comenzarán hoy en los tribunales de la ciudad de La Plata, informaron fuentes judiciales.

La audiencia se llevará a cabo en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 platense, con los alegatos de la fiscalía y las querellas, mientras que el 19 y 20 de diciembre expondrán sus argumentos las defensas de los imputados, todos ellos en libertad.

El caso que se ventila en el debate, que comenzó el 17 de agosto último, ocurrió en octubre de 2005, cuando se produjo un motín en el pabellón 16 de la Unidad Penal (UP) 28 de Magdalena.

Por tal razón ingresaron a dicho sector Reymundo Fernández (secretario del penal), Jorge Martí (encargado de turno), María del Rosario Roma (segunda jefa de guardia de seguridad exterior) y, de acuerdo a la acusación, dispararon balas de goma contra los reclusos amotinados.

Según la imputación, luego de ese episodio se produjo un incendio en el fondo del pabellón y los penitenciarios se replegaron y cerraron la puerta del mismo, lo cual impidió la asistencia y rescate de los 33 presos allí alojados, quienes murieron por quemaduras y asfixia.

Además de los tres penitenciarios nombrados, también están acusados el por entonces director de la cárcel, Daniel Oscar Tejeda; y el exjefe de seguridad exterior Cristian Alberto Núñez; ambos por el delito de “homicidio culposo agravado por la cantidad de víctimas”.

En tanto, Marti, Roma, Fernández, Marcelo Valdivieso, Juan Zacheo, Gualberto Molina, Juan Santamaría, Juan César Romano, Carlos Augusto Busto, Marcos Sánchez, Rubén Montes de Oca, Eduardo Villarreal, Maximiliano Morcella, Gonzalo Pérez y Mauricio Giannobile son juzgados por “abandono de persona seguido de muerte”.

Durante las audiencias del debate declararon ante los jueces Carmen Palacio Arias, Ezequiel Medrano y María Isabel Martiarena unos 400 testigos, entre ellos, dos sobrevivientes de la tragedia: Juan Domingo Blanco Recalde y Angel Eduardo Quintana Ramírez.

Blanco Recalde recordó que al sentir el tiroteo retrocedió y se cubrió con un colchón, tras cual, se vio rodeado de humo y fuego y descubrió que había quedado encerrado en el pabellón, por lo que él y los otros pesos comenzaron a pedir ayuda a los gritos.

“No podía respirar, traté de concentrarme en no malgastar oxígeno, pero pensé que no iba a salir vivo ya que se me estaban quemando las orejas, no por el fuego, sino por el calor que había”, declaró conmovido.

Blanco Recalde, hoy ya en libertad, recordó que escuchó “que gritaban que la puerta de atrás había sido abierta”, pero que no podía acercarse allí “por el fuego” y relató que poco después oyó que le decían que se acercara a una ventana y al hacerlo recibió un baldazo de agua.

“Me tiraron un balde de agua, que para mí fue un balde de vida”, dijo con la voz quebrada y agregó que finalmente fue sacado del pabellón en llamas a través de un boquete en la pared que habían perforado los detenidos en otros pabellones.

Mientras, Quintana Ramírez contó que fue rescatado por compañeros de otros sectores del penal que lograron forzar el candado de una puerta trasera.

Este testigo, también actualmente en libertad, padece un cáncer que él atribuye a los daños sufridos durante el incendio: “A mí se me quemó la gomaespuma del estómago.”

En tanto, durante el juicio se ordenó la detención por falso testimonio del penitenciario Hugo Moriena, cuya declaración durante la instrucción de la causa había permitido probar que la puerta del pabellón había sido cerrada.

Sin embargo, al declarar ante el tribunal, este testigo se desdijo y fue acusado de mentir para favorecer a los imputados sometidos a juicio.

Mientras que a fines de septiembre, Javier Casco, quien estaba de guardia al momento del incendio, declaró en el juicio que no recordaba nada de lo ocurrido esa noche, por lo que también fue acusado de falso testimonio ya que estaba probado que había comentado los hechos con otros compañeros.

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