Enjuician a sargento del Ejército por amenazas a dos compañeras voluntarias

En la Oficina Judicial de Sarmiento se desarrolla un juicio contra el sargento ayudante, Pablo Franco, imputado por el delito de amenazas coactivas agravadas contra dos excompañeras del Ejército.

El imputado Pablo Ernesto Franco tiene 46 años y se desempeña como sargento ayudante de la Batería Comando y Servicio del Grupo de Artillería Blindado 9, en la Guarnición Militar de Sarmiento. La fiscal Andrea Vázquez lo acuso a raíz de la denuncia de dos mujeres y exsoldadas voluntarias, quienes habrían recibido cartas anónimas y mensajes intimidatorios en las redes sociales, con el propósito de hacerlas renunciar al Ejército Argentino y abandonen esa ciudad.

El tribunal del juicio está integrado por el juez Ariel Quiroga. La fiscal recordó que la causa se inició a raíz de la situación ocurrida el 21 de septiembre de 2017 en el alojamiento femenino de la guarnición militar de esa localidad. Franco amedrentó a una soldada voluntaria, quien cumplía funciones en la misma batería, para que deje su lugar de trabajo y abandone la ciudad.

Para lograr su cometido, Franco utilizó una carta manuscrita en la que ocultó su identidad: “Vos no aprendes más, me vas a pagar el no haberte ido de Sarmiento. Cuídate bien de todo porque donde te encuentro y te descuides te hago desaparecer del mapa, ji, ji, ji”, indica la misiva.

El mensaje provocó mucho temor en la víctima, quien efectuó la denuncia y puso en conocimiento de la situación a sus superiores. Además, la mujer solicitó el traslado de destino hasta que finalmente pidió la baja de la institución.

Dos días después se registró una situación de características similares, pero en el Comando de la IX Brigada de Infantería, en el centro de Comodoro Rivadavia. La víctima había sido trasladada a esa dependencia en forma temporal a fin de proteger su integridad física tras ser amenazada por el acusado.

La tarde del 23 de septiembre de 2017, el imputado dejó un nuevo mensaje manuscrito sobre la compuerta trasera del vehículo de la denunciante, en el estacionamiento de la calle Mitre casi Rivadavia.

El escrito anónimo expresaba nuevas amenazas: “Yo me voy a encargar de que te amargues ahí adentro y la pases muy mal en cualquier lado que te mande ese bigotudo, que se cree general. Nadie te cree y nadie se va a preocupar por vos, no vales la pena y ojalá nunca te recibas y te cagues de hambre por covachera, ji, ji, ji”.

La víctima además sabía del lugar en el que se encontraba la carta en su auto, debido que su pareja recibió un mensaje por el Messenger de Facebook. Una persona con el perfil social falso y bajo el nombre de “Mocha Pocha”, le refirió donde había dejado ubicado el sobre.

El tercer delito investigado ocurrió el 29 de septiembre de 2017. Esta vez, la carta de amenazas fue hallada en el garaje de la familia de la segunda víctima, quien también se desempeñaba como soldada voluntaria en la guarnición militar de Sarmiento.

El soldado militar le habría expresado: “Cuídate bien vos y a tus pobres hijitos, ellos no tienen la culpa, pero la madre sí. No voy a descansar, ya me saqué de encima a tu amiguita y con vos va a ser más fácil, porque sé que querés más a tus hijos que a tu trabajo. No me importa que tu papito sea principal, hacémela fácil y ándate de una vez si no queras pasarla mal”. En esa carta también estaba escrita con la onomatopeya “ji,ji,ji”.

En ese marco, Franco está imputado por los delitos de amenazas coactivas agravadas por ser anónimas y con el propósito de obligar a una persona a dejar su lugar de trabajo y su residencia habitual, tres hechos en concurso real.

El defensor Gustavo Oyarzun consideró que la Fiscalía no cuenta con el mínimo caudal de evidencias para probar los delitos y adelantó que pedirá la absolución del militar.

“YA METI UN GOL, ME FALTAN DOS”

Los testimonios más relevantes de este martes fueron de las dos exsoldadas voluntarias que denunciaron a su superior en 2017. La primera se presentó mediante el sistema de video conferencia desde la ciudad de Rawson, y recordó diversos episodios de amenazas y persecución que padeció durante ese período en el que se desempeñó laboralmente como soldada en el Grupo de Artillería de Sarmiento.

Agregó que sus sospechas contra el imputado se basaban en la actitud que tomó el sargento, luego que ella presentara las cartas de amenazas ante sus superiores y la denuncia en sede judicial. También se refirió a las situaciones de miedo que le provocó la situación, y los padecimientos que la llevaron a tomar la decisión de solicitar la baja del Ejército.

La segunda víctima recordó que en una ocasión el sargento ingresó a un sector de la dependencia donde estaba con una compañera de trabajo. El imputado le manifestó: “qué bueno, ya metí un gol, ahora me faltan dos”. La testigo interpretó que el acusado se refería a su excompañera de trabajo, quien había sido trasladada al Comando de la IX Brigada de Infantería de Comodoro Rivadavia, por el temor que le habían generado las cartas con amenazas recibidas los días previos.

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