Facundo Vega era presidente del centro de estudiantes

Se trata del alumno favorecido en Abogacía, al haberle acreditado como aprobadas 7 materias que nunca rindió. Declaró en el juicio el imputado Pablo Pugh, quien admitió las adulteraciones de libros y actas. Su abogado es hermano del estudiante Vega.

“Las firmas no son mías, son garabatos”, sostuvo Pablo Pugh sobre los polémicos agregados, acotando que “Facundo Vega (el alumno que apareció con 7 materias aprobadas) fue presidente del Centro de Estudiantes y no tengo ninguna relación personal”. Curiosamente el abogado de Pugh es Dardo Vega, hermano del estudiante favorecido.

"Tenía tantas ganas de hablar que sentí que me sacaron un bozal”, dijo Pugh ante el Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, que decidirá si es culpable de haber fraguado libros de actas de exámenes en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

Pugh aceptó contestar preguntas del fiscal Teodoro Nürnberg y admitió que es evidente que hay actas y libros retocados pero negó su autoría y dijo ser víctima de “una maniobra burda y grosera” de sectores políticos universitarios para perjudicarlo, según la crónica del juicio que hoy publica Jornada con la firma de Rolando Tobarez.

El decano Augusto Ferrari supo de la denuncia el 8 de mayo de 2015. Pugh se enteró el sábado 16 de mayo en el Consejo Directivo en Puerto Madryn. “Recién ahí me dan las fotocopias de las actas”. Ese mismo sábado renunció. El domingo “me la veía venir” y fue a la Facultad para llevarse efectos personales. El lunes 18 a primera hora sacó los libros. “Nadie me aseguraba que no los iban a manipular”, justificó. “¿Cómo pude haberme enterado el sábado y haber hecho otra falsificación en un par de horas con 90 firmas?”.

¿Por qué le llevó los libros al escribano Daniel Suárez?, le preguntaron. "Tenía miedo porque veía que los estaban manipulando y estaban en peligro. Quería preservarlos. No había chance de controlar quién los manipuló. Acá hay una maniobra muy trabajada y las propias empleadas tienen acceso. Esto indudablemente venía sucediendo y no se hace en un rato. Sabía que el armario no tenía llave y la maniobra podría haber seguido; todo podía ser apócrifo. Tenía terror. ¿Cómo iba a dejar al zorro en el gallinero?".

Sobre la razón para perjudicarlo, Pugh deslizó que al hacerse cargo de la Facultad “reduje presupuesto sobre ciertas personas que no iban a dar clases o no nos daban los fondos. Eran 96 docentes y empecé a organizar concursos. Todos querían cobrar y yo no tenía plata”.

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