Para muchos fue un ídolo, para otros una personalidad extrovertida y polémica que tuvo su lado más oscuro a partir de su relación de amistad inclaudicable con el cuestionado empresario que tuvo vínculo directo con el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas.
"Me duele mucho. Yo siento realmente un peligro por la profunda desculturización que está sufriendo la Argentina. El fútbol es eso, un hecho cultural", manifestó el Flaco Menotti poco antes de su muerte, en referencia al proyecto "libertario" de las SAD.