Futbolistas sin fecha de vencimiento

Ambos delanteros jugaron en los dos clubes más populares de la capital petrolera. Incluso con más de una generación de compañeros. A fuerza de entrenamiento sostenido ratifican que si bien los años pasan y el físico pasa factura, es más fuerte la pasión y el compromiso por la redonda.

Por razones laborales -trabaja en la planta de YPF de Valle C- Gustavo "Batata" Barrientos (40 años) no puede ser parte de los entrenamientos diarios de Unión San Martín Azcuénaga, equipo que militaba en la división mayor del fútbol local sobre 2012.

Sin embargo, el delantero no se desanima y trota a la par de chicos de 10 a 12 años. Porque de nada le sirve ser recordado como delantero de Huracán o figura de Oeste Juniors (equipo donde retornó), "Batata" mantiene vigente su historia con goles. En especial desde las pelotas paradas, donde sus ejecuciones son peligro de gol.

En la SCPL y a la hora del refrigerio en el sector de electricidad, lo que sobran son facturas y servicios de rotisería. A pesar de la tentación latente, Raúl "Rulo" Loncón (42 años) saca su bolsita de verduras y prepara su ensalada, porque desde que se formó como jugador de fútbol en USMA a los 12 años, se tomó las cosas en serio. Más allá de trascender o no en el deporte. Por ello, el día anterior a los partidos le pasa "betún" a los botines, y el día del encuentro le saca "brillo" para entrar de "punta en blanco" como le decía Américo Hernández, cuando era DT del "Patricio".

Primero con el "betún" y luego con la velocidad, Loncón le saca lustre a los mismos con la camiseta de Ciudadela. Mientras sus rivales (que cuentan con la mitad de edad que él) no saben como "agarrarlo" al delantero que se ganó un lugar en la hinchada de Newbery.

Ambos delanteros se conocieron en los clubes más populares de Comodoro Rivadavia y trabaron amistad. Ambos no hacen alarde de sus historias particulares o piden "excepciones" para jugar, porque lo suyo lo demuestran dentro del campo de juego donde las palabras están demás. Y son conscientes que cuando eso no suceda más darán un paso al costado.

SINONIMO DE PELIGRO DESDE LAS PELOTAS PARADAS

Su padre, Angel Barrientos (actual DT de Oeste) fue defensor de Universitario, por eso cuando Gustavo llegó contento a casa con el papel para ficharse en Tiro, la hoja terminó en la basura.

"Si usted quiere jugar va a ser en Universitario", le dijo su padre al niño que con 12 años no tenía muchas chances de jugar.

"Mi viejo vivía más expulsado que en la cancha. Y yo empecé en Universitario, porque mi viejo se retiró ahí, mientras trabajaba en la panadería de Silvani (parte de los fundadores del club). Pero estuve cerca de Tiro Federal, porque un vecino de las 1008 (Pedro Rodríguez) llevó a jugar a todos mis amigos. Así que yo me aparecí con el fichaje en casa y mi viejo me sacó 'volando' y me dijo que si jugaba iba a ser en Universitario. Así empecé".

Con tal de jugar, "Batata" aceptó. Así que los partidos lo vivía de una manera especial. Y si bien había que contar con 14 años, al tener dos menos igual tenía lugar porque siempre faltaban para completar.

Cuando estaba con edad para fichar, su familia fue a buscar trabajo a Buenos Aires, donde vivieron un año y "Batata" se probó en Quilmes, pero no hubo chances frente a chicos de mayor edad. Además, su padre lo llevó a probar en el puesto de 4, y Gustavo era muy pequeño para el puesto.

Cuando volvió a la capital petrolera, su padre consiguió trabajo en el petróleo y se fue a dirigir a la 5ª división de Laprida "cuando era del Oeste".

El último año en Laprida fue donde se definió en el puesto de delantero, para en el 98 pasara a formar parte de Florentino Ameghino. Laprida del Oeste, Huracán, Oeste y USMA, donde si bien no salieron campeones, se pudo mantener la categoría.

"Hicimos un lindo equipo junto con mi viejo como DT, que en la actualidad también me dirige, será por eso que salgo siempre de titular", sostiene Gustavo entre risas, que hasta el año pasado compartió equipo con su hermano Diego.

El salto de calidad le llegó cuando jugaba para el CAFA, y el DT del "Globo" Ricardo "Rata" Rubilar lo llevó al club de barrio Industrial, donde fue parte de dos campañas en el Argentino B y un dolor de cabeza para el "lobo".

EL HIJO DEL VIENTO

El destino quiso que se forjara en USMA, donde fue el protagonista en el equipo de Km 5 en el 93 y ante Deportivo Sarmiento, en un duelo de necesitados donde "Rulo" marcó el 1 a 0 que salvaba al "Patricio" del descenso y lo decretaba campeón del torneo "A" en 1993. Desde ahí nunca más el equipo de Km 5 se coronó campeón.

En su hogar del barrio tradicionalista, el "Rulo" Loncón mantiene la sencillez que lo engrandece como persona. Sabe que junto al "Batata" son los más veteranos del fútbol local, pero está convencido que todavía le queda carretel en el hilo.

"Siempre me cuidé, y siempre entrené. Todo es base del entrenamiento. Eso te da un 'plus' por encima de los demás. Además, correr o entrenar te libera la mente de los problemas diarios, te oxigena el cerebro", sostiene Loncón.

En los inicios, el "Rulo" no la tuvo fácil, porque con 12 años los rechazó el DT de inferiores de Huracán ('Nino' Cárdenas ) por jugar al fútbol de salón en un equipo rival del "Globito". En tanto que en Ferro le dijeron que había 'demasiados pibes para aceptarlo'. Y en Palazzo le sucedió algo parecido por vivir en el Pietrobelli.

"Las paradojas de la vida, a Palazzo fue el equipo que más goles les hice. Incluso uno de los 'Lamas' fue a armar lío a la Liga local una vez, porque yo jugaba en calidad de invitado (lo hago y me pagan por ello) en la liga amateur de Chile. Además de haber pasado por la selección de fútbol de salón cuando dirigía Miguel Schlebusch", sostiene.

Respecto a su velocidad, sostiene ""Jorge 'Coco' Bersán -quien fue para mí el mejor DT que tuve- me decía: 'si corre así nunca le va a llegar la vejez'. 'Lástima que me lo dijo medio tarde', le respondía yo en forma de broma", recuerda.

Su debut en Primera fue en el 89 ante Diadema, cuando con 14 años el "gringo" Savater apostó por los pibes (él y Pablo De Lorenzo). Luego llegaría al club de sus amores, en el barrio 9 de Julio.

"Llegué a jugar con Gabino padre y luego con sus dos hijos. En USMA estuve hasta el 96, y luego tuve tres años de parate porque el club no quería darme el pase. Interesados estaban Huracán de acá y Los Andes de Buenos Aires. Ya libre jugué para Ferro y Newbery en el Argentino C. Pero cuando llegué al 'lobo' hubo afinidad de entrada con la gente. Imaginate que me invitaban a los cumpleaños de 15 o que les haga algún video a chicos cuando cumplían 18. La gente de Newbery me adoptó y me brindó todo su cariño. Contrario a los dirigentes de los cuales solo rescato a Héctor Cárdenas. Luego por un problema con el técnico Luis 'Pity' Murúa me terminé yendo tal vez de la manera menos querida. Hasta me decían 'tribunero', pero el amor con la hinchada siempre fue genuino de ambos lados. Y eso muchos no lo lograron entender", sentencia.

Luego pasó a Universitario y llegó a Ciudadela, donde encontró un equipo humilde pero con un equipo unido, que Carlos "Cacho" Rivas mantiene con una cena semanal.

LA VIGENCIA DEL DIA A DIA

En épocas de Argentino B, "Batata" se bajaba del colectivo y se iba derecho a trabajar. Tenía un sistema de 6 días por 2 de franco. Pero siempre contó con buenos compañeros que les rotaban los turnos. Y el agradece con goles para el deleite de la barriada donde vive.

Incluso siempre busca el tiempo para entrenar, más allá de la categoría donde participe. Eso lo llevo a superar en seis meses una lesión en el "Globo", cuando se cortó el tendón de Aquiles.

"Primero y principal es entrenar, por más nombre que tengas, porque juegues en la categoría que juegues te van a pasar por encima. Más que nada sintiéndote importante para el grupo y para tus compañeros.

Y es muy lindo que siendo grande de edad, te busquen de otros clubes. Es lindo el reconocimiento, pero eso se sostiene siendo el primero en los trabajos y dando todo en la cancha. Yo no quiero ser ejemplo de nadie. Pero tengo que tratar de serlo, que me vean corriendo, que cuando tenga la posibilidad de entrenar vaya. Que vean que 'el viejo' está corriendo y que ello sea una motivación. No hacerme el gil", concluye.

Raúl sale a correr cinco de los siete días que tiene la semana. Y los fines de semana lo encuentran con la camiseta del "gaucho", en el fútbol de salón, o en los torneos del Sindicato de Luz y Fuerza, donde el 'viejo' es pretendido tanto por la Primera división como por los veteranos.

"El entrenamiento te sirve para despejarte un montón de cosas, yo a la noche salgo a correr hasta el predio ferial. Y por ahí lo hago cercano a las 23, luego acostarse y arriba a las 5:30 para arrancar el día. Incluso cuando fui a Universitario por plata (porque es la verdad) me daban la chance de entrenar dos veces a la semana. Y yo les dije que de ninguna manera. Porque yo siempre quiero hacer punta en los entrenamientos o a la hora de salir a correr. Acá el apellido o la experiencia hay que revalidarla todos los días" finalizó.

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