García-Lastra: dos para triunfar  

De mirar un banner a proyectarse en grande. De un plantel corto a contar con casi 50 nadadores. Y de una política municipal que los posiciona como el mejor equipo de natación del Chubut. La mirada de la dupla técnica que va por más.

Triunfar: Tener éxito (una persona) o conseguir unos objetivos que se había propuesto. En la historia de la natación comodorense, ningún equipo había accedido a un podio nacional.

Con idas y venidas, y con un plantel corto, la natación de la capital petrolera siempre fue protagonista en instancias menores, pero nunca en el plano federal. Hasta principios de 2022, cuando en postas mixtas, el equipo de natación se subió por primera vez a un podio.

“Cuando escuché por los parlantes el nombre del equipo para subir a un podio nacional por primera vez, supe que habíamos logrado algo importante”, sostiene Pablo García, quien junto a Federico Lastra son la dupla técnica del equipo local que volvió hace una semana a coronarse subcampeón patagónico binacional.

DOS TIPOS COMUNES

Sábado al mediodía, el de barba estilo Pasteur acusa el cansancio en el rostro. A su lado, el otro personaje mantiene la misma parsimonia que lo trajo desde Tigre (Buenos Aires) a Comodoro Rivadavia.

Ambos son profesores de educación física, laburantes que construyen y consolidan desde el llano. Con perfil bajo, sin quejas y con un proyecto a largo plazo que ya se está comenzando a dar: porque no solo la natación municipal de Comodoro Rivadavia es el mejor equipo de la provincia, sino que también marca tendencia a nivel regional.

Y el año pasado –por primera vez en la historia de la capital petrolera. Se subieron a un podio nacional en postas mixtas.

El fin de semana pasado, con 45 nadadores, fueron los segundos mejores de la 1ª edición del Torneo Patagónico Binacional desarrollada en el natatorio municipal de Esquel.

“Antes el torneo era de toda la Patagonia, pero por la cantidad de nadadores se hacía imposible la organización. En decisión de entrenadores se resolvió dividir la Patagonia. Los de Patagonia Sur se organizaron y el año pasado se hizo el primer torneo en Club Hispano Americano de Río Gallegos, donde también salimos segundos”, describe Pablo.

Al igual que en 2020, Hispano se coronó campeón, justificando la cantidad de nadadores que tiene. Y los entrenadores traídos exclusivamente de Buenos Aires para tal fin.

EL FUTURO LLEGO HACE RATO

Desde la vuelta con la copa del subcampeonato patagónico binacional, el equipo solo tuvo un día libre. Luego retornó a los entrenamientos diarios en las piletas del Huergo y Pueyrredón.

“Cuando me sumé hace 5 o 6 años, pensaba que sabía algo de natación. Y lo conocí a Pablo (García) y me di cuenta que tenía que estudiar más para conseguir mejores resultados. No en lo inmediato sino proyectando a futuro”, comenta el profe que saca agua hasta debajo de las piedras, mientras repasa con su mano su barba prolongada.

Pensar en tener un equipo competitivo nacional, ir cumpliendo con los pasos metodológicos para ello, consolidar un plantel largo de nadadores en todas las categorías (una materia aún pendiente) eran las metas que en base a trabajo se fueron cumpliendo.

“Antes ya había un equipo bueno de nadadores, pero era un plantel muy corto. Ahora con una pileta más para entrenar. Y un acompañamiento del Estado municipal y de los padres, las cosas va tomando color. Y la formación de chicos desde abajo es una base importante”, recalca.

ESPEJITOS DE COLORES

Si se piensa en el deporte en el alto rendimiento, se asocia los resultados o los referentes al ámbito privado. Grandes clubes, con grandes infraestructuras que no tienen prurito a la hora de gastar dinero en pos de marcar tendencia.

Como en otras disciplinas –el handball por ejemplo- el deporte municipal de la ciudad no tiene nada de qué preocuparse, porque en la dupla García-Lastra tiene el equilibrio justo de quienes con poco –y sin ser pretenciosos- construyen cimientos.

“Si bien somos municipales, estamos muy conformes con el apoyo decidido. Y con las decisiones que se toman quienes están por encima de nosotros. Todas las propuestas e ideas que hemos ido a plantear -para seguir creciendo- han sido bien recepcionadas. Siempre nos escucharon. Algunas cosas las logran resolver rápido y otras tardan un poco más, pero siempre nos apoyaron, como por ejemplo contar con un gimnasio dentro de la pileta del Huergo. Ahora buscamos lo mismo con la pileta de Pueyrredón. Incluso creo que somos el equipo con más apoyo de la provincia”, describe Pablo.

DE UNA IMAGEN AL PODER

Pablo no pierde su capacidad de mansedumbre. Aunque reconoce que le “quemó” la cabeza a Federico, cuando éste se sumó como dupla técnica.

Le dijo y le recalcó que se podía soñar en grande, que se podía crecer en el orden provincial para seguir en lo regional y acceder al plano nacional.

“Por lo que veníamos viendo sabíamos que ese año (2022) era nuestro año. Por cómo se venía trabajando, por quienes apoyaban, por Fede. Y porque está en mi esencia salir de un ámbito de comodidad y arriesgar. Siempre sosteniendo los sueños en el trabajo diario”, recalca.

“Ahora falta el siguiente paso que es tener la cantidad de nadadores en todas las categorías que naden al nivel que pretendemos. Hispano lo tiene. Pero estamos convencidos de ello, apenas entré al equipo, vino Pablo y me dijo ‘nosotros tenemos que trabajar para tener podios a nivel patagónico’. Y se logró porque creímos en ello”.

Cuando García mira hacia atrás, le viene a la mente uno de los primeros torneos patagónicos que participó como DT con Huergo.

“Allá por el 2013 fuimos a un torneo patagónico en La Pampa. Entro a la pileta y había un banner con 15 nadadores formados más su entrenador. Y una leyenda que decía ‘All Boys de La Pampa campeón nacional en cadetes’. Y me dije ¿Por qué no nosotros?”

Ahí supo Pablo a dónde quería llegar con el equipo de Comodoro, en especial porque había seguido a esos entrenadores y se había nutrido de ellos. Pero todo sería paso a paso: primero la instancia provincial, luego la patagónica y por último la nacional.

Tres patagónicos, seguidos haciendo podio marcaron la tendencia (con un plantel de 28 nadadores). Y pandemia de por medio, en esta última competencia fueron 45 los nadadores que representaron a la capital petrolera.

“Ya el colectivo nos comenzó a quedar chico”, grafica Lastra para tomar dimensión de la cantidad de nadadores con la que se cuenta.

“Una vez que nos consolidamos en el segundo lugar, nos dimos cuenta que el trabajo sostenido va dando sus frutos. En su momento yo trabajé con Moira Miranda un par de años, pero ella ya venía de un proceso anterior. Ahora estos resultados son de chicos y chicas que arrancaron con nosotros e hicieron todo un proceso. A nivel nacional, te nombran los primeros cinco puestos. Y escuchar que nombran al equipo municipal creo que es lo máximo que conseguimos”, expresa Pablo.

En el balance final, la dupla sabe que muchos chicos tienen el deseo de competir pero se dan cuenta que no están a la altura de la competencia. Nadar a nivel competitivo es un trabajo duro y a veces los resultados tampoco acompañan.

En lo más destacado, están los vínculos, aquellos que según Federico trascienden los 25 metros de la pileta, que se arraigan en el día a día entre los entrenadores y sus nadadores y entre estos dos y sus familias de referencia.

“La idea es conseguir desafíos, pero es muy importante lo que tenemos como grupo y como personas. Terminamos siendo un grupo muy grande, esto es gigante. Y hace que podamos tener aspiraciones importantes. Heredamos un muy buen equipo y hoy por hoy miramos hacia atrás lo construido y es algo muy lindo que va más allá de lo deportivo”, concluye Pablo.

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