Este sábado por la noche, el fuego animó las más de 60 almas –entre guardavidas locales, familia y comunidad en general– en la reedición de la “Antorchada”, una tradición que se conmemora en las cercanías del “Día Nacional del Guardavidas” y que busca ser punto de comunión entre los guardavidas en servicio, aquellos que supieron serlo y las personas que disfrutan del mar.
Fue en la “joya de zona norte” (la playa de Caleta Córdova) donde se desarrolló el ritual, en el cual instructores y guardavidas experimentados se unen para nadar de noche en las costas, iluminados con antorchas.
La “Antorchada” se realiza en la oscuridad de la noche. Encienden las antorchas y con ellas ingresan al río o al mar, algunos en pequeños botes y otros nadando.
El ritual inicia con los instructores, guardavidas y egresados trotando a orillas del río. Luego forman un círculo alrededor de una hoguera, donde brindan unas palabras acerca del valor de la profesión. Por último, encienden las antorchas e ingresan al mar para comenzar el simbólico nado, mientras hacen sonar sus silbatos.
El uso de las antorchas y el recorrido adentrándose al agua, simbolizan la pasión que se necesita para desempeñar esta tarea. Además, representa el recuerdo vivo en sus corazones por todos aquellos compañeros que ya no están. Momentos antes de ingresar al agua, los guardavidas se funden en un abrazo.
“Por una cuestión meteorológica, decidimos esperar hasta este sábado para realizarla. La Antorchada se lleva adelante en distintos puntos del país. Sabíamos que Luis Mora hacía algo similar con ‘La Noche Veneciana’. Para nosotros, el fuego fue el centro de encuentro porque une y enciende los cuerpos”, comentaron.
“La idea fue juntarse con todos los guardavidas y aquellos que ya están fuera del servicio, además de familiares y vecinos del barrio. Esperamos que sea la primera de muchas ediciones y que se sumen más colegas, como personas de la comunidad”, remarcaron.
El sitio fue el ideal, dado que la costa de la playa de Caleta Córdova se encuentra resguardada del viento y en un espacio que no altera la vida nocturna del barrio portuario.
“No hay contaminación lumínica y las antorchas no interfieren con la vida del barrio. Para nosotros fue espectacular hacer la primera de las antorchadas, que desde que empezamos a trabajar acá no paramos de recomendarla, porque la gente del barrio es fantástica, siempre brindando una mano y a nuestra disposición, además de poder cuidar la playa. Por ello, siempre de nuestro lado está el compromiso de poder retribuirle algo”, concluyeron.