La venta ilegal en el país alcanzó los $10.015 millones en noviembre y cerrará el 2018 en $120.177 millones. Según un relevamiento realizado por CAME en 500 ciudades del país –entre ellas Trelew, Puerto Madryn y El Bolsón-, se detectaron 490 saladitas con 45.653 puestos ilegales y 79.259 manteros en la vía pública.
En noviembre hubo menos de estas ferias informales que un año atrás, básicamente porque muchas se fueron regularizando a través del trabajo conjunto entre cámaras empresariales y municipios. Pero creció enormemente la modalidad manteros. Efectivamente, según el relevamiento, la cantidad de puestos en saladitas se redujo 17,1% frente a la medición de un año atrás, en parte porque hubo menos de esos predios y también porque en los que siguen abiertos se detectaron más lugares vacíos.
En cambio creció 112,8% la cantidad de manteros en las 500 ciudades relevadas, desde 37.239 a 79.259. Se detectaron en total 490 saladitas con 45.653 puestos, 9.438 menos que un año atrás.
En estas ferias las ventas en noviembre ascendieron a $5.259 millones y en la modalidad manteros, donde los promedios diarios de ventas suelen ser inferiores, a $4.756 millones.
En noviembre 2018 se encontraron 130 saladitas menos que en la medición de noviembre del año pasado. Esa caída se debe a varios fenómenos. Uno de ellos es la suba de los alquileres de esos predios, que encareció los puestos. Así, frente a los bajos niveles de ventas y subas de alquileres, muchos puesteros se trasladaron a vender a las calles, vaciando esos centros y obligando a su cierre. También incidió que tanto el Estado Nacional como las provincias, municipios y cámaras empresariales, vienen trabajando en la regularización de muchos predios, donde se fueron formalizando las condiciones de venta. Los vendedores que no se legalizaron, pasaron a la modalidad manteros o se trasladaron a otros mercados más precarios y con menos controles.
Según este informe de CAME, preocupa el crecimiento fuerte de los grupos de senegaleses “manteros” vendiendo relojes, anteojos y joyería, en todo el país. Ya no se trata de un fenómeno localizado solo a la Ciudad de Buenos Aires sino que han invadido muchas ciudades pequeñas, medianas y grandes.