Con el foco puesto en una serie de iniciativas que tensionan al Gobierno, la Cámara de Diputados se prepara para una extensa sesión especial que comenzó este mediodía. La convocatoria fue impulsada por bloques opositores con el objetivo de tratar proyectos que el Gobierno rechaza de forma tajante, entre ellos el financiamiento universitario, fondos para el Hospital Garrahan y la distribución de ATN. Desde el oficialismo cuestionan el “oportunismo” de avanzar con estos temas a días del inicio formal de la campaña electoral nacional y advierten sobre el costo fiscal de las propuestas.
El presidente Javier Milei sigue de cerca la evolución parlamentaria desde la Quinta de Olivos. Según adelantaron desde la oposición, el debate podría extenderse por unas 12 o 13 horas y seguirá una estructura ya consensuada entre los bloques.
La Cámara de Diputados inició el tratamiento del proyecto para garantizar el financiamiento de las universidades nacionales. Se trata del primer punto del temario acordado por los bloques de la oposición para esta sesión especial. La iniciativa busca asegurar partidas presupuestarias ante el fuerte recorte aplicado por el Gobierno en lo que va del año.
Durante la discusión, distintos legisladores destacaron el rol estratégico del sistema universitario público y reclamaron certidumbre presupuestaria para garantizar su funcionamiento. El oficialismo, que rechaza el proyecto, anticipó sus objeciones por el impacto fiscal que tendría su aprobación.
Durante el desarrollo de la sesión, el diputado Esteban Paulón (Socialismo) protagonizó una chicana dirigida al oficialismo y al PRO. En su banca exhibió una imagen ampliada del expresidente Mauricio Macri vestido de pastelero, acompañada por la leyenda “Karina conducción”, en alusión a la hermana del Presidente, Karina Milei, quien fue pastelera y actualmente es la secretaria general de la Presidencia.
La escena se dio un día después de que se oficializara el acuerdo político entre La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad de Buenos Aires. El gesto de Paulón generó reacciones en el recinto y fue interpretado como una crítica irónica a la creciente cercanía entre ambos espacios, con foco en el rol central de Karina Milei dentro del armado libertario.