Iba a viajar con un arma en la cartera y le iniciaron una causa

La imputada es una mujer de 24 años que alegó que usa armas porque recorre los campos familiares y que en este caso no se dio cuenta de que la llevaba, dado que salió apurada para no perder el vuelo.

La audiencia, presidida por el juez penal Fabio Monti, se realizó durante la mañana de este martes en el edificio de tribunales de Trelew y la acusada fue identificada como Lucila Fernández.

De acuerdo con lo expuesto por la funcionaria de la fiscalía, Verónica Van Vliet, el hecho ocurrió en noviembre de 2021 en el Aeropuerto “Almirante Marcos A. Zar”, de la ciudad de Trelew, cuando personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) se encontraba realizando un control de pre embarque. Cuando la mujer se disponía a abordar un vuelo de Aerolíneas Argentinas la operadora de la máquina de rayos X advirtió en el interior de una mochila la presencia de un objeto metálico con presunta silueta de arma de fuego, con presunta munición en recámara y cargador completo.

En el interior del mismo equipaje se observó un presunto peine completo con municiones y ante esta situación el personal de la PSA secuestró el arma de fuego, siendo esta una pistola semiautomática marca Pietro Beretta, modelo 950, calibre 6.35, que contenía el cargador colocado con 8 municiones, más una alojada en la recámara. De la realización de la pericia surgió que el arma de fuego secuestrada se clasifica dentro de las armas de fuego de uso civil y que era apta para producir disparos.

Ante esta situación se le imputó a la mujer que, sabiendo lo que hacía, conociendo su naturaleza y poder vulnerarte, tenía en su poder un arma de fuego de uso civil, cargada, sin contar con la autorización de portación de la misma.

SALIO APURADA Y TOMO LA PRIMERA CARTERA QUE ENCONTRO

Tras conocer la acusación fiscal tomó la palabra la imputada, quien manifestó que trabaja mucho en el campo y que su familia es propietaria de hacienda y varios campos, y que al estar constantemente viajando por los establecimientos y quedándose en ellos, por razones de seguridad necesita el arma. También manifestó que no las lleva cargadas, salvo cuando pernocta en algún campo.

Indicó que viaja frecuentemente en avión y que conoce muy bien el procedimiento sobre el tema de las armas, pero que en este caso no tenía conocimiento de que esa arma estaba entre sus pertenencias porque estaba retrasada para abordar el vuelo y solo pudo a ir hasta su casa a buscar el equipaje ya preparado y atinó a agarrar una cartera sin fijarse en su interior, desconociendo que adentro estaba el arma en cuestión.

A su turno, el defensor particular Pablo Salem argumentó también sobre el tamaño del arma que, al ser pequeña y de poco peso, era difícil darse cuenta que la llevaba consigo. Agregó que no hubo daño, dolo ni perjuicio, indicó que su asistida es una persona de trabajo que se queda sola en los campos con 24 años y que además “estudia, trabaja y es un ejemplo”, manifestó. Por último, informó que su asistida ha solicitado la portación de armas y planteó que se evalúe la aplicación de una solución alternativa al proceso.

La representante de la fiscalía se opuso a lo solicitado por el defensor por el peligro del hecho -una portación de arma cargada- y por ello remarcó que su trascendencia es significativa.

“¿Qué hubiera pasado si ingresaba al avión con el arma cargada?”, se preguntó la funcionaria. Aun así, no descartó evaluar en el transcurso de la causa que se pueda suspender el juicio a prueba. Aclaró la representante del Ministerio Público Fiscal que la imputada si bien cuenta con el permiso de tenencia del arma, no lo tenía encima con ella.

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