En los últimos 40 años, los hábitos alimentarios, particularmente los de las poblaciones occidentalizadas, sufrieron profundas modificaciones, pero los aspectos genéticos de las poblaciones de las sociedades modernas continúan siendo similares a las de los pueblos primitivos. La dieta de ellos se caracterizaba por la riqueza en hortalizas, frutas y vegetales mientras que la de nuestra sociedad es rica en proteína y grasas de origen animal (y productos refinados). Tal modificación nos da base para correlacionar el gran número de enfermedades metabólicas y del aparato digestivo con la ausencia de fibras según resumió un artículo publicado en la revista Nutrition Science News.
Otras causas del estreñimiento son: "negarle” atención al intestino cuando él lo pide, incluso cuando hay tiempo para hacerlo. Tomar poco agua. Falta de horarios regulares para evacuar. La Vida sedentaria. Ingestión acentuada de azúcares y dulces. Uso de alimentos constipantes: quesos, cereales refinados y productos hechos con los tales, féculas, maicena, pan blanco, bizcochos y galletitas refinadas, gelatina, manzana sin cáscara, banana, guayaba.
Aquí van algunas recomendaciones para mejorar nuestra digestión: beba mucha agua fuera de las comidas (hasta que la orina salga clara). Atienda el intestino tan pronto como él lo pida, aunque sea un aviso pequeño.
Cree hábito, escogiendo un horario para entrenar el intestino. Es benéfico aprovecharse del reflejo gastrocólico que conduce la comida ingerida en dirección al final del intestino. Ese mismo reflejo puede “conducir” las heces hacia afuera. Por tanto, los mejores horarios son los que siguen a las comidas.
Evite los alimentos constipantes: cereales refinados y sus productos, café, mate, té negro, quesos, carnes, manzana sin cáscara, etc.
Alimentos especialmente laxantes: salvado de trigo, ciruelas negras, semillas de mamón o papaya, semillas de lino, aceite de oliva extravirgen puro. Frutas: mamón o papaya, higo, frutilla, durazno, uva, sandía, mora, naranja, mandarina, mango, ananá, palta o aguacate, níspero, nectarina. Verduras: usar las de hojas más gruesas (coliflor, brócoli, acelga, rúcula, radicheta, escarola, berro, lechuga romana y americana). Hortalizas: nabo, rábano, zapallo, zanahoria cruda (la cocinada tiende a constipar), chaucha, berenjena, pepino, remolacha, etc. Cereales: avena, centeno, trigo, maíz, cebada y los platos hechos con ellos. Legumbres: porotos, garbanzos, lentejas, habas. Oleaginosas: nuez, maní, almendra, castaña, pecana. Semillas: de zapallo, girasol y sésamo.