El Decreto 793/25, publicado horas antes de la jura, modificó la Ley de Ministerios y transfirió funciones centrales del Interior hacia otras áreas. La Jefatura de Gabinete —conducción formal de Manuel Adorni y liderazgo político de Karina Milei— absorbió la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes, que encabeza Daniel Scioli, junto con organismos considerados de fuerte peso administrativo y presupuestario: la Comisión Nacional Antidopaje, el ENARD, el INPROTUR y el Fondo Nacional del Turismo.
Adorni también sumó bajo su mando su antigua Secretaría de Comunicación y Medios, recuperando control sobre los medios públicos. Presidencia quedó reducida a cuatro secretarías: General (Karina Milei), Legal y Técnica, Inteligencia del Estado y Cultura.
A esto se suma otro golpe al Interior: el traspaso del Renaper y de la Dirección Nacional de Migraciones al Ministerio de Seguridad, que aún conduce Patricia Bullrich. Aunque se rumoreaba una mudanza en Migraciones, el pase del Renaper tomó por sorpresa incluso al PRO, generando molestia inmediata.
El jefe del bloque macrista Cristian Ritondo lo planteó sin rodeos: “El Renaper debe estar en Interior. No entiendo por qué va a Seguridad”. En el partido ven la mano de Bullrich y de la propia Karina en el recorte a Santilli.
Antes de la jura, Bullrich visitó a Adorni en su despacho para “coordinar los primeros cambios administrativos”. En el PRO interpretaron esa foto como un mensaje de poder.
Horas después, desde el Gobierno deslizaron que el decreto podría tener “errores” que serían corregidos, lo que abriría la puerta a una eventual marcha atrás con el traspaso del Renaper.
Tras el acto, Santilli se reunió con Adorni “para reordenar el organigrama”. Consultado por su cargo reducido, evitó confrontar: “No me preocupan los cargos. Nuestra tarea es resolver y avanzar con reformas estructurales”.
Sobre la deuda que la Ciudad reclama a Nación —tema sensible para su antigua fuerza política— también prefirió eludir definiciones: “Somos un equipo. El Gobierno siempre cumple sus compromisos”.
Una ausencia que no pasó desapercibida fue la del expresidente Mauricio Macri. Santilli intentó relativizarlo: dijo que fue una ceremonia “íntima” y “austera”, y que “no da llamar de un día para el otro”. La explicación dejó más dudas que certezas dentro del PRO.
El desafío central de Santilli será tejer acuerdos con los gobernadores para garantizar votos en el Congreso, especialmente para el Presupuesto 2026 y las reformas profundas que impulsa Milei. Pero, a diferencia de sus antecesores, no tendrá a su disposición herramientas clave de negociación: no maneja los Aportes del Tesoro Nacional, ni la obra pública, ni el transporte, ni las áreas que históricamente dieron músculo político a Interior.
En los hechos, el “Colo” empieza su gestión con una cartera devaluada y una misión delicada: construir consensos sin presupuesto, negociar sin herramientas y ordenar un ministerio que, según reconocen en off dentro del Gobierno, quedó reducido al mínimo histórico.