Durante la JMJ, Francisco ya había expresado la importancia de que la Iglesia fuese inclusiva para todos, enfatizando que debería dar la bienvenida a personas de todas las orientaciones sexuales. "Todos eligen a Dios por su propio camino y la Iglesia los guía", afirmó.
Además, destacó que no se puede hacer distinciones entre personas debido a su orientación sexual, ya que el Señor no hace distinciones entre "enfermos y sanos, viejos y jóvenes o guapos y feos".
El papa también reafirmó en una entrevista con la revista española Vida Nueva su filosofía de inclusión hacia todos los transexuales. Según sus palabras, el Evangelio es para todos y Jesús enseñó que la Iglesia debe acoger a todos, sin importar su condición. "Si la Iglesia no tiene esto que Jesús le enseñó, no es Iglesia", subrayó el pontífice.
Estas declaraciones coinciden con otras anteriores del Papa Francisco, quien en enero pasado criticó las leyes que criminalizan la homosexualidad considerándolas injustas. En entrevistas previas, el pontífice ha expresado su convicción de que Dios ama a todos sus hijos tal como son y ha destacado la importancia de acoger a las persona LGBTQ en la Iglesia.
Es evidente que el Papa Francisco está comprometido con la inclusión y diversidad dentro de la Iglesia católica. Sus declaraciones demuestran su deseo de que todos se sientan acogidos y su intención de romper con los prejuicios y estigmas asociados a la homosexualidad y la identidad de género.