El presidente de la Nación, Javier Milei, protagonizó un nuevo momento de repercusión en las redes sociales y el arco político tras brindar el martes un discurso ante un auditorio colmado de empresarios, y dejar casi al descubierto que no entendió una película infantil de Disney que usó para intentar criticar al kirchnerismo.
Con la intención de apelar a un tono humorístico y punzante, el mandatario recurrió a una analogía basada en la célebre película de Disney-Pixar, "Monsters Inc", para apuntar contra la oposición. Sin embargo, su interpretación del film infantil desató rápidas críticas por haber invertido por completo la verdadera trama y el mensaje de la historia.
Durante su alocución, Milei buscó reflotar la polarización con la principal fuerza de la oposición y aseguró que las estrategias discursivas del "colectivismo" ya no logran infundir temor en la sociedad argentina.
Al calificar a la película animada como "fabulosa", el jefe de Estado intentó trazar un paralelismo entre los personajes de la ficción y la realidad política nacional, asignándole al pueblo el rol de la niña protagonista, "Boo".
"¿Cuál es la trama de la película? Va un monstruo y quiere asustar a una nenita y la nenita lo mira y se le brota la risa. Es decir, el día que le saquemos la careta a los monstruos colectivistas este país va a ser definitivamente libre y va a ser grande nuevamente", argumentó el Presidente ante los ejecutivos.
Envalentonado con su propia comparación, Milei remató de cara a los próximos meses de disputa discursiva. "Ya sabemos, la campaña es Monsters Inc. Monstruo K. Monstruo, no nos asustás más", sostuvo.
LA INCOMPRENSION
A pesar de la vehemencia del mandatario, su descripción de la película de 2001 dejó en evidencia un análisis lineal que llamó la atención de los usuarios y críticos de cine, dado que la trama de "Monsters Inc" plantea un escenario radicalmente opuesto al expuesto en el discurso.
En el film, los monstruos protagonistas (James P. Sullivan y Mike Wazowski) no encarnan a los villanos de la historia, sino que son trabajadores inmersos en un sistema corporativo que les exige asustar niños porque les han hecho creer que los humanos son seres peligrosos y "tóxicos".
El quiebre fundamental de la película ocurre precisamente cuando descubren que la risa de los niños es una fuente de energía muchísimo más poderosa, limpia y eficiente que el miedo, lo que lleva a la empresa a transformar por completo su matriz productiva hacia el humor.
De este modo, la metáfora presidencial quedó desdibujada, ya que en la obra original el verdadero enemigo es el monopolio que busca perpetuar el miedo para mantener el control económico, mientras que los monstruos terminan siendo los héroes que adoptan la alegría como motor de cambio.