La mágica Bahía de Halong en Vietnam

La Bahía de Halong es conocida como la de los descendientes del dragón. Este mágico lugar de Vietnam, donde se pueden realizar paseos en barco y recorrer sus grutas, es parada obligada para quienes visitan ese país.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, la Bahía de Halong está al noroeste de Vietnam y es una de las bahías del golfo de Tonkin. Navegar por sus aguas y conocer pequeños "pueblos flotantes" escondidos entre estos laberintos de piedra o zambullirte y visitar alguna de las quince grutas abiertas al público es un paseo imperdible.
Según cuentan las leyendas de los vietnamitas, la Bahía de Halong fue creada por un grupo de dragones que bajaron del cielo y lanzaron una lluvia de perlas sobre el mar. Al tomar contacto con el agua del océano, estas pelas se convirtieron en islas de roca que impidieron el avance de un terrible ejército invasor.
Se estima que existen 1.970 islas en unos 1.550 km2, además de otras 2.000 que emergen del mar en su camino hasta la costa china. El modo más cómodo para llegar a la bahía de Halong es contratar uno de los muchos circuitos organizados que se ofrecen. Para muchos implica un dolor de cabeza ya que hay de varias categorías y precios y muchos resultan una verdadera desilusión. Uno de los consejos que los viajeros hacen es confiar en el que recomienden en los hoteles de Hanoi o Bai Chay en Halong Ville para evitar "estafas". Aunque también es posible hacer kayak por la bahía, acampando en alguna de las islas.
En Bai Chay los barcos turísticos se apiñan por decenas. Las velas de las embarcaciones proporcionan a la bahía un aire de postal china con islas grandes, formaciones de caliza que con la acción erosiva del agua y el viento han adquirido las formas más caprichosas.
La primera visión de la bahía sobrecoge. Hasta donde alcanza la vista, miles de pequeñas islas surgen de un agua tranquila. Se navega por una geografía fantástica, entre playas blancas y negras, entre lagunas color turquesa y otras de color verde.
Las excursiones en estos barcos típicos vietnamitas permiten acercarse a los pequeños pueblos flotantes escondidos entre las islas y, de paso, adquirir alguna que otra pieza de fruta que los numerosos vendedores ambulantes van ofreciendo.
Navegar por la bahía es una experiencia fascinante, sin duda, pero es que además es la única forma de llegar a otro de sus grandes atractivos: las grutas que se han ido creando por la acción del viento y del agua. Las hay a cientos pero posiblemente la más famosa es Hang Sung Sot (Gruta de las Sorpresas). Una senda de 500 metros de largo se interna en la gruta y recorre tres cámaras espectacularmente decoradas con enormes estalagmitas y estalactitas.
El Parque Nacional de Cat Ba es el otro plato fuerte de este viaje. Se llega tras algunas horas de navegación por las aguas del río Rojo, donde se entra en un laberinto de islotes, éste perteneciente al archipiélago de Cat Ba, que acoge 336 islas. Allí desde 1986, el parque nacional protege casi 10.000 has de jungla y 4.000 has de mar. Gracias a este parque se ha logrado frenar la masacre de delfines, caballitos de mar y tortugas marinas. Cat Ba Ville es una aldea organizada también de cara al turismo, con restaurantes y bares, un gran hotel gubernamental y otros hotelitos y casas privadas donde se pueden alquilar habitaciones y botes a motor.

Fuente:

Notas Relacionadas

Las Más Leídas del Patagónico