Calfuquir estaba embarazada y trabajaba con Uber

La mujer asesinada el martes cursaba un embarazo de dos meses al momento del ataque. La Policía realizó ocho procedimientos en distintos barrios y Uribe no quiere colaborar.

La investigación por el homicidio de Mariana Soledad Calfuquir (33) avanzó este jueves con una serie de allanamientos simultáneos en distintos puntos de Comodoro Rivadavia. Mientras la Policía busca reconstruir con precisión cómo ocurrió el ataque, se conoció un dato que profundizó la conmoción por el caso: la mujer estaba embarazada de aproximadamente dos meses.

Los procedimientos fueron confirmados por el jefe de la División Policial de Investigaciones, Javier Orellano. Según indicó, se realizaron ocho diligencias en los barrios San Cayetano, Máximo Abásolo y Quirno Costa. Por el momento no hubo personas detenidas.

El objetivo de los operativos fue reunir elementos que permitan avanzar sobre la mecánica del hecho y establecer quiénes participaron. “La intención principal era poder identificar a los moradores de las viviendas y recuperar elementos útiles para continuar con la investigación”, explicó el investigador.

Calfuquir, de 33 años, murió durante el ataque en el que también resultó herido Luis Damián Uribe (30), su pareja, quien permanece internado en el Hospital Regional y –según trascendió de fuentes confiables- hasta el momento se niega a colaborar con la investigación.

Orellano sostuvo que una de las principales tareas sigue siendo determinar el lugar exacto donde ocurrió la agresión. “Estamos tratando de dilucidar bien, primero que nada, el punto exacto donde ocurrió todo y desde ahí proseguir con las tareas investigativas”, señaló.

Las viviendas allanadas pertenecen en su mayoría a personas vinculadas a una familia sospechada de haber intervenido en el hecho. “Las principales viviendas de una de las familias sospechosas sí tienen antecedentes. Los otros domicilios fueron seleccionados por los vínculos y relaciones que tenían”, detalló.

Aunque Uribe mantiene conexiones con grupos delictivos conocidos en la ciudad, Orellano evitó confirmar que el crimen responda a un enfrentamiento entre bandas. “No tenemos indicios claros de que el ataque haya sido debido a esto. Justamente estamos buscando más elementos para poder identificar al autor y también determinar el motivo”, afirmó.

La pesquisa también enfrenta obstáculos por la falta de testimonios y registros de cámaras de seguridad. Desde la Policía señalaron que muchos vecinos prefieren no aportar información por temor. “El trabajo para obtener cámaras fue bastante difícil. El temor de los vecinos lleva muchas veces a una negativa de colaborar con el personal policial”, indicó.

En ese contexto, el jefe policial reveló además que Uribe habría brindado datos contradictorios durante las primeras horas posteriores al ataque. “Había aportado algunos indicios, pero después pudimos determinar que la información, más que acercarnos al lugar del hecho, trataba de alejarnos”, sostuvo.

Sobre el estado de salud del hombre herido, confirmó que evolucionaba favorablemente y que ya había sido trasladado a sala común, fuera de peligro.

En relación con Mariana Calfuquir, Orellano remarcó que no registraba antecedentes ni había sido vinculada previamente con hechos delictivos. Confirmó además que trabajaba con una aplicación de viajes y que había terminado un recorrido de Uber poco antes del ataque.

Finalmente, descartó que la dinámica del crimen sea similar a otros hechos recientes ocurridos en la ciudad, entre ellos el caso Nieves-Asensio. “Por lo que pudimos recrear, hubo un punto de reunión y algún diálogo previo. No fue un ataque sorpresivo”, concluyó.

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