Liverpool pasó a semifinales en un partidazo ante Benfica

Un gol de Konaté y dos de Firmino parecían sentenciar la serie, pero el conjunto portugués remontó un 1-3 y logró un dignísimo empate 3-3 en Anfield. La primera semifinal será el 27 de abril ante Villarreal, en suelo inglés.

En un partido electrizante, Liverpool empató 3 a 3 con Benfica y sentenció su clasificación a las semifinales de la Champions League. El conjunto inglés resolvió la serie con el oficio que lo caracteriza en los últimos años.

El 3 a 1 logrado en la ida en suelo portugués fue una ventaja demasiado grande de revertir, y la serie se cerró con un global de 6-4. Aunque el conjunto de Klopp se relajó antes de tiempo y permitió que su rival remontara un 1-3 y lograra la dignísima igualdad.

Ibrahima Konaté abrió el marcador para los locales a los 21, con un cabezazo perfecto tras un córner. Como recomiendan los libros, la pelota fue de pique al piso antes de besar la red.

El 4-1 global parecía cosa juzgada. Y así lo fue, más allá de que Benfica jamás bajó los brazos y siguió compitiendo. El empate logrado por Gonçalo Ramos a los 32 fue precisamente eso: un premio al esfuerzo. Porque el delantero literalmente se encontró habilitado luego de un imprevisto toque hacia atrás de Milner. Y definió con mucha tranquilidad, junto al poste derecho de Alisson.

Es contrafáctico imaginar qué pudo haber pasado con esta serie si el desborde de Darwin Núñez por izquierda a los 10 no se diluía en la nada cuando el uruguayo intentó el centro atrás. O si, dos minutos más tarde, el remate desde afuera del área de Everton tenía menos rosca hacia afuera y no se iba casi rozando el poste derecho.

Pero los partidos lo definen los detalles. Y allí Liverpool impuso aquella ventaja lograda en Portugal en la ida, sumado a un dominio que también quedó evidenciado en la posesión: en la primera etapa tuvo el balón en un 59%. Con la pelota en los pies, difícil que el rival haga goles.

Porque, además, Benfica también fue cauto. Sabía que la gesta de remontar la serie esa muy compleja, y quería seguir en juego todo lo posible. Salir a atacar a Liverpool en su estadio hubiera sentenciado su suerte demasiado pronto.

Durante los 70 minutos posteriores al 1 a 0 la sensación fue que Liverpool reguló a su antojo el partido, con otra perfecta estrategia planteada por su entrenador Jürgen Klopp. Cuando así lo dispuso, aceleró y abrió la cuenta. Cuando se descuidó, recibió la igualdad. Y cuando lo decidió, congeló las acciones tocando la pelota de un costado a otro. El objetivo de esa estrategia fue ir derrumbando las ilusiones del conjunto luso, sin la desesperación por llegar al triunfo.

En el segundo tiempo, todo se hizo algo más aburrido. Pero el empuje del público en Anfield hizo que Liverpool pise otra vez el acelerador. Y entonces, Roberto Firmino marcó el 2 a 1 a los 10 del complemento. Parecía offside, pero las repeticiones confirmaron que el brasileño estaba apenas habilitado por el pie derecho de Nicolás Otamendi.

El partido, con un 5-2 global para Liverpool, entonces sí se hizo de ida y vuelta. Porque el local se sintió con las espaldas suficientes como para buscar ampliar la ventaja todavía más, y Benfica tuvo la hidalguía de seguir intentando y buscar el descuento. Pero los Reds hicieron sentir la diferencia de jerarquía, y entonces fue astillando las ilusiones visitantes. Todo pareció liquidado cuando a los 19, Kostas Tsimikas ejecutó desde la izquierda un tiro libre y su centro fue conectado de primera por Firmino en la puerta del área chica.

En ese contexto, en los restantes 25 minutos del encuentro se fue edificando una sólida tarea del equipo de Klopp. La cuenta regresiva hasta el pitazo final sólo sirvió para saber si habría algún otro gol local o si el conjunto luso encontraría el descuento, que solo hubiera servido para decorar el resultado. Y así fue, porque a los 27 del complemento Roman Yaremchuk picó en velocidad, eludió al arquero y anotó el gol. Que inicialmente fue invalidado por offside, pero la revisión del VAR confirmó el tanto del ucraniano.

El emocionante final solo tiene una explicación: el enorme amor propio de Benfica. Y en un descuido, Darwin tuvo un mano a mano y no lo desaprovechó. Como había sucedido en el tanto de Yaremchuk, la emoción la puso el VAR, que fue quien confirmó la validez del 3 a 3.

Y aunque Darwin tuvo la gran ocasión de marcar el cuarto de su equipo casi un minuto más tarde (su remate fue controlado con mucho esfuerzo por Alisson junto a su palo derecho), el conjunto que conduce Klopp se volvió a apropiar del balón, metió el partido en un freezer y sólo se enfocó en que pasen los últimos minutos de acción. Para sumarle dramatismo, Darwin marcó el 4 a 3, pero ahora sí el VAR le marcó que estaba en offside. El global terminó 6-4 para los locales.

Así las cosas, Liverpool recibirá el próximo miércoles 27 de abril a las 16 al sorprendente Villarreal, que ayer dio el gran golpe al eliminar en Munich al poderoso Bayern. El desquite, en tanto, se disputará el 4 de mayo (también a las 16, en España).

Liverpool expuso todos sus argumentos para mostrarles a los otros tres equipos que siguen en carrera (su próximo rival, Real Madrid y Manchester City) que quiere volver a ser el monarca de Europa, como lo fue hace tres años.

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