Los Juegos Olímpicos tuvieron una impactante inauguración en París

La inauguración transcurrió bajo un diluvio. La delegación argentina pasó por el río Sena al comienzo del evento, que incluyó la asistencia de múltiples mandatarios de distintos países. Hubo un show de luces, recitales y Céline Dion le bajó el telón tras el encendido del pebetero.

Presumiendo ser la cuna de una revolución, París puso en marcha este viernes sus primeros Juegos Olímpicos de Verano en más de un siglo con una fastuosa e inédita ceremonia, que exhibió la tenacidad de la ciudad durante un día que comenzó con un presunto sabotaje a la red ferroviaria de alta de velocidad de Francia.

Pero el inicio de la gala a las 19:30 de la noche -15:30 hora de Argentina- despertó la euforia de los espectadores.

Aguaceros intermitentes -la primera ceremonia inaugural de unos Juegos Olímpicos de Verano con lluvia en más de 70 años- no desanimó a los deportistas que debieron protegerse con paraguas y ponchos al surcar en embarcaciones las aguas picadas del río Sena.

“La lluvia no podrá pararnos”, declaró LeBron James, el astro estadounidense del basquet, cubierto con un poncho junto a la otra abanderada de su país, la tenista Coco Gauff.

Francia decidió realizar una audaz ceremonia, la primera fuera de un estadio. Docenas de gobernantes y dignatarios hicieron acto de presencia y el resto del mundo estaba pendiente de la extravaganza al aire libre que París mostró.

Más de 6.000 deportistas, entre los que se encontraba la delegación argentina, iniciaron el desfile sobre las aguas del Sena, en un recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad que se concibió para agigantar el ego de los franceses.

MACRON INAUGURO LOS JUEGOS

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, declaró inaugurados los Juegos de París a las 23:53 horas de este viernes -19:33 de la Argentina, tres horas después de que comenzase la ceremonia de apertura.

"Proclamo abiertos los Juegos París, celebrando la XXXIII Olimpiada del mundo moderno", expresó el presidente, según la breve y tradicional fórmula reservada para el jefe de estado del país organizador.

La proclamación de Macron precedió al momento más esperado de la ceremonia, el encendido del pebetero con la llama olímpica prendida en Olimpia (Atenas) el pasado 16 de abril.

Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, defendió la alegría del deporte y su poder unificador en el discurso que pronunció.

"En nuestro mundo olímpico no hay norte global y sur global. Respetamos las mismas reglas, todos importamos", afirmó Bach ante una centenar de jefes de estado o gobierno, los deportistas y el público que asistieron a la ceremonia.

"Haber llegado a París como deportistas y ahora ya son olímpicos", expresó el dirigente alemán a los atletas.

"Al entrar en la Villa Olímpica, se han dado cuenta, como generaciones anteriores, que son algo mayor que nosotros mismos. Parte de un acontecimiento que une al mundo en paz", señaló en una intervención en la parte última de la ceremonia, celebrada bajo una intensa lluvia.

"En un mundo devastado por guerras y conflictos, gracias a la solidaridad podemos estar juntos esta noche y unir a los deportistas de nuestros 206 comités olímpicos nacionales y del equipo de refugiados", agregó Bach.

"Algunos nos llamarán soñadores, pero no somos los únicos", dijo, parafraseando el 'Imagine' de John Lennon.

"Invito a todo el mundo a soñar como nosotros, como los deportistas olímpicos, inspirados por la alegría que solo nos da el deporte", indicó Bach, que fue campeón olímpico de esgrima en Montreal 1976.

En un secuencia memorable, historia viva del deporte y del olimpismo, Zinedine Zidane, Rafael Nadal, Serena Williams, Nadia Comaneci y Carl Lewis se pasaron la antorcha olímpica camino del pebetero de los Juegos de París.

Entre gritos de 'Zizou', 'Zizou', la leyenda del fútbol francés apareció en el estadio del Trocadero, sede del final de fiesta, y entregó el fuego sagrado del olimpismo a Nadal, que avanzó hacia el río Sena y tomó allí una barca. En ella le esperaban la tenista estadounidense Serena Williams, la gimnasta rumana Nadia Comaneci y el atleta norteamericano Carl Lewis.

La llama había llegado al Trocadero de la mano de un misterioso personaje encapuchado, al que desde el comienzo de la ceremonia se vio recorriendo París con la antorcha, por canales, calles, tejados y museos, a veces en directo, casi siempre en imágenes grabadas. El recorrido había empezado, también en video, de la mano de Zidane.

El campeón del mundo recuperó la llama y se la entregó al mejor tenista de la historia sobre la tierra parisina de Roland Garros, donde ha triunfado en 14 ocasiones.

El jugador español es también campeón olímpico en dos ocasiones, en 2008 en individual y en 2016 en dobles.

UN CIERRE DE LUJO

Para cerrar una ceremonia que quedará para la historia y que seguramente emocionó a más de uno, la cantante Céline Dion, ausente de los escenarios desde 2020 por enfermedad, interpretó el célebre ’El himno al amor’ de Edith Piaf desde el primer piso de la Torre Eiffel momentos después de que se encendiera el pebetero.

La canadiense, de 56 años, ya había actuado en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta-1996. Pocos la imaginaban en París al ver el impactante pasaje del reciente documental ’Je suis: Céline Dion’, donde aparece sacudida por espasmos, vencida por el dolor, en medio de una crisis, debido a que sufre de Síndrome de la Persona Rígida (SPR).

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