Más de 130 familias evacuadas en Laprida

Las instalaciones de la Escuela Provincial 732 se convirtieron en uno de los principales centros de evacuación, donde se refugió a más de 130 familias con niños. Después de la tormenta, la rotura de un caño del acueducto ayer durante la madrugada volvió a inundar las casas de barro en Laprida. El lodo socavó y anegó numerosas calles, donde se derrumbaron palmas de luz, nichos de gas y paredones.
Uno de los tantos sectores arrasados por la tormenta fue el pasaje Bahía, ubicado a pocas cuadras de Paraguay y Bogotá, donde una vecina tiene hace años un cartel en su ventana que dice: "Políticos finalicen obra del canal evacuador de barrio Laprida".
La situación se volvió a repetir en esa populosa barriada, que tenía ayer un solo acceso habilitado y que estaba controlado por los propios vecinos que trataban de arreglar las calles con palas. En otras arterias, en tanto, había máquinas viales limpiando metros de barro acumulado contra las aceras y domicilios.
En el mismo pasaje Bahía los ríos de lodo socavaron uno de los laterales de la calle que derribó palmas de luz, paredones y arrastró los nichos de gas. Las consecuencias fueron casi totales. Los habitantes anoche no tenían los servicios de agua, energía ni gas.
La situación era repetida en las distintas calles, lo que se vio agudizado por la rotura de un caño del acueducto que nace en Diadema y conecta con Laprida. "Hay sectores altos que se han caído palmas, las zanjas de agua se han llevado cañerías de gas y medidores", graficó Rubén Margagliotti, presidente de la comisión pro bomberos voluntarios.
Si bien el personal de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) reparó la avería al cierre de esta edición no se había reestablecido el servicio de agua. Los ríos de barro que descendían del cerro atravesaron casas, patios y empantanaron las calles.
En ese contexto, los propios vecinos se encargaron que auxiliar a los más necesitados y los evacuaron desde el mismo miércoles por la noche en que se produjo la primera tormenta fuerte del temporal.
Según indicaron desde el centro de evacuados que funciona en la Escuela 732 había más de 130 familias con niños durmiendo en el gimnasio. Mientras en las distintas aulas se acopió alimentos, prendas de vestir y otros elementos de primera necesidad.

PRIMEROS EVACUADOS
María Chosco, su marido y sus cuatro niñas -de 7, 9, 11 y un año y nueve meses- fue la primera familia evacuada del barrio. En las primeras horas del jueves llegó al gimnasio del colegio. "Se nos rebalsó la cloaca, se nos llenó de agua, y la vecina llamó para evacuarnos", relató la mujer a El Patagónico con su beba en brazos que padece retraso madurativo y epilepsia.
Justamente, "lo que más nos preocupaba era ella (su beba) por su salud"”, acotó María, quien reside en un domicilio antiguo de la calle Sucre.
Mientras, Marta González perdió todo en su casa "y no me quería venir. Me sacó una máquina y perdí todo, ni siquiera la ropa saqué", contó la damnificada , quien se encuentra junto a sus cinco hijos, nueras y nietos.
La mujer que se desempeña hace catorce años como mucama del Hospital Alvear agregó que el mismo miércoles a la noche fue evacuada. Desde su lugar de trabajo le enviaron cubrecamas, frazadas y almohadas para estar abrigada en el colegio donde pasa todo el día sin dormir.
"Jamás en mi vida viví una cosa así. Está todo perdido en mi casa. Somos los más afectados. Yo estoy muy agradecida de acá, de la gente, la comida, la ropa. Pero estoy muy dolorida con la Municipalidad porque se han lavado las manos", cuestionó.
Ante la situación que padece ese barrio, un coordinador señaló: “estamos necesitando agua, colchones y frazadas. La situación en el barrio está muy complicada. Hay que destacar que los vecinos del barrio están colaborando a full, se han formado cuadrillas y se empezó a evacuar gente desde el primer momento del miércoles que comenzó la tormenta".

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