"Me salió algo grande; me voy a cagar de guita"

Nicolás Carrizo, líder de la banda señalada como la autora del ataque terrorista que casi le cuesta la vida a Cristina Kirchner, fue complicado en sede judicial por su expareja. Está procesado desde el 30 de septiembre.

El procesado Nicolás Gabriel Carrizo, señalado como uno de los líderes de la banda que cometió el intento de homicidio contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, quedó más comprometido en la causa luego de que una expareja declarara en sede judicial que, en agosto, un mes antes del ataque, le había asegurado: “Me salió algo grande, me voy a cagar en guita”.

Jaqueline, madre del hijo de cuatro años de Carrizo, brindó un testimonio en el que aseguró que el 2 de agosto pasado, en el marco de un reclamo de dinero, él le dijo que esperara "unos meses" porque le había salido "algo grande" y se iba a "cagar en guita".

Aseguró que en ese momento no supo a qué hacía referencia con "algo grande" pero que un tiempo después y, tras ver la imagen de Carrizo en los medios, vinculó esa afirmación al ataque fallido contra la vicepresidenta.

Fue en ese contexto, explicó, que el 29 de septiembre último le mandó un mensaje de audio a Carrizo, quien ya estaba detenido y no disponía de su teléfono celular, en el que le decía que ahora entendía todo y que no iba a ver nunca más a su hijo.

Jaqueline contó ante el juzgado, la fiscalía y la querella que conoció a Carrizo en 2016, que tuvieron un hijo en 2018 y que se separaron en 2019; y lo definió como un hombre machista, que la maltrataba y que solía incumplir con la cuota dineraria que le correspondía como padre, dijeron fuentes judiciales.

También recordó que en algún momento de 2018 Carrizo le había manifestado que si le pagaban por "hacer algo groso", él estaría dispuesto a hacerlo y aunque no supo a qué se refería con "algo groso" lo relacionó siempre con "algo malo".

Carrizo está procesado desde el 30 de septiembre, cuando la jueza federal María Eugenia Capuchetti le achacó a él y a Agustina Díaz ser partícipes secundarios del intento de homicidio contra la Vicepresidenta, perpetrado el 1 de septiembre pasado.

La magistrada valoró en su resolución que ambos procesados tenían en sus teléfonos celulares -a través de sus sistemas de Whatsapp- información sensible vinculada con el ataque fallido contra la expresidenta, según surge del fallo judicial al que tuvo acceso Télam.

Carrizo es el líder del grupo de supuestos vendedores de copos de nieve para el que trabajaban los coautores del intento de magnicidio, Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte, ambos procesados con prisión preventiva.

Díaz, en tanto, es una amiga Uliarte que después del ataque fallido le sugirió que borrara toda la información de su celular y que desde antes sabía que ella había adquirido una pistola.

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