Messi recordó cuando fue por su cuenta a River e hizo una prueba

El capitán de la Selección Argentina mantuvo una entrevista con Luzu TV.

El crack argentino Lionel Messi brindó una extensa entrevista a Luzu TV, en la que habló de todo. Entre las revelaciones hasta ahora inéditas, hubo una mención a River Plate y recordó que se fue a probar al equipo millonario, pero nunca pudo ponerse la camiseta.

La historia empezó en su niñez, cuando jugaba en Newell’s Old Boys y le detectaron una deficiencia en la hormona de crecimiento. “Empecé el tratamiento en Newell’s y era muy caro. La empresa de mi viejo se hacía cargo de una parte, pero así y todo no llegábamos”, contó.

“Fui a hacerme unos análisis. Me mandaron a correr, volví y me hicieron otros análisis. Me descubrieron eso y fui por Newell’s al médico que había tratado a (Damián) Manso de lo mismo. Empecé el tratamiento con él y era costoso. Newell’s dijo que se iba a hacer cargo y la empresa de mi papá también iba a ayudar”, narró.

“Mi vieja tenía que irse hasta la otra punta de Rosario a buscar plata y cuando le decían que le iban a dar la plata le daban cinco pesos o le decían que no estaba el tipo que le tenía que dar. Por eso la calentura de mi vieja con Newell’s, anque Newell’s como club no tiene nada que ver; era la persona que justo estaba en ese momento”, expresó Messi.

Recordó que desde el club “se enojaban con ella”, pero explicó que “su calentura es porque por eso pasó todo lo que pasó después”. “Yo me fui a Barcelona, la familia se separó y la vida empezó a ser diferente”, dijo, aunque recordó que en el medio hubo un intento de su parte por ir a River Plate, pero no prosperó.

“Fui por mi cuenta a River, estuve entrenando e hice una prueba. A los 10 días volví y me dijeron que sí, que querían que me quedara y que se hacían cargo del tratamiento. Tenía que quedarme en la pensión. Pero me dijeron que por el pase no podían hacer nada y que yo tenía que resolverlo con Newell’s y llegar con el pase. En Newell’s no me lo dieron y ahí se cortó todo. Después apareció lo de Barcelona, que no estaba en los planes de nadie”, contó.

El resto de la historia fue cientos de veces contada: Barcelona le hizo una prueba, le firmó un primer contrato simbólico en una servilleta y se hizo cargo de su tratamiento, por lo que a los 13 años se radicó en España. Desde entonces construyó una espectacular carrera con una particularidad: nunca nadie pagó por su pase. A Barcelona, Paris Saint Germain e Inter Miami siempre llegó libre.

Por otra parte, el actual jugador del Inter Miami y capitán de la Selección Argentina, expuso aspectos centrales de su vida privada, la convivencia con Antonela Roccuzzo y la dinámica familiar con sus hijos.

Leo habló de las reglas dentro de su casa, de su forma de ser fuera del fútbol y del inicio de su relación con su esposa, con definiciones poco habituales en su perfil público: “Vivimos con la pelota, todo el día”, señaló.

La charla, realizada a fines de 2025 en las instalaciones del Chase Stadium, mostró a un Messi alejado del registro deportivo. La vida familiar apareció como uno de los ejes principales.

En ese contexto, el rosarino explicó que siempre encuentran un momento para jugar al fútbol, aunque con una condición clara establecida por Roccuzzo: “Cada vez que tenemos un momento, sacamos la pelota, pero adentro de la casa no. Mucho quilombo no podemos hacer”, aclaró, al referirse a una regla que busca evitar desorden y roturas.

El orden en la convivencia también formó parte de sus definiciones. Una autodescripción minuciosa marcó ese tramo de la entrevista: “Siempre fui obsesionado del orden. Es más, la cambié yo a ella”, afirmó, antes de agregar: “Ahora estamos al mismo nivel, pero al principio ella era un desastre”.

En esa misma línea, detalló su costumbre de ordenar la ropa por color y la incomodidad que le genera que toquen sus cosas: “Thiago es igual a mí”, remarcó, mientras que “Mateo y Ciro son más parecidos a la madre”.

La faceta emocional apareció a partir de una consulta directa sobre el romanticismo y la respuesta del campeón del mundo dejó en claro su forma de vincularse: “Sí, soy romántico, pero no muy demostrativo”, reconoció.

La explicación llegó a continuación, con una definición personal: “Me cuesta demostrarlo y expresarlo, pero me gusta que la persona que quiero de verdad esté siempre bien y me gusta hacerla feliz”.

Incluso hubo lugar para una referencia al impacto de su carácter en la pareja: “Ella era mucho más demostrativa y dejó de serlo porque a mí no me gustaba, era más frío”, contó, antes de recordar entre risas: “En un momento le dije ‘ya no sos más como antes’”.

La personalidad del futbolista también quedó expuesta en otros aspectos de la vida cotidianaya que una definición sin filtros marcó ese tramo: “Tengo mi parte de que soy más raro que la mierda”, admitió.

La necesidad de espacios propios apareció como una constante: “Me gusta mucho estar solo. Por ahí el quilombo de la casa con los tres chicos corriendo para todos lados me termina saturando y me gustan mis momentos de soledad”.

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