Ramón Flores repasa parte de esa llama de Miguel con El Patagónico. Se conocieron en la adolescencia. Los Intercolegiales eran el punto de encuentro. Miguel Ninkovic participaba en múltiples disciplinas como representante del Liceo Militar. En tanto que Ramón Flores hacía lo propio para la Escuela 13 del barrio José Fuchs.
En una entrevista telefónica que irá desde esos inicios hasta la partida de Miguel, Ramón traza una línea del tiempo y un estado que va desde la alegría inicial hasta el llanto inconsolable por la partida de un tipo ‘bonachón’, que tenía la facilidad de hacerse amigos con todos aquellos que compartieron una pista con él.
EL VIEJO ESTADIO DE YPF
Intercolegiales primero y luego los Juegos Evita. Esos fueron los puntos de encuentro de miles de adolescentes de las escuelas a lo largo de décadas. De un lado se encontraba Ramón Flores, alumno de la Escuela 13 y participante en velocidad hasta los 800 metros.
Entre los representantes del Liceo está Miguel Ninkovic, 15 años y multifacético. Competirá en todo lo que esté a su alcance.
Quien era el mejor en esos tiempos, es algo que Flores nunca lo va a decir. Porque por encima de las competencias, lo que creció con el tiempo fue una amistad que los llevó a ser equipo nacional en las postas de 4 x 400 metros.
“Con Miguel nos conocemos desde la adolescencia. Ambos competíamos en esa época (no recuerdo sí como infantiles todavía) y luego a nivel federativo -y en el viejo estadio de YPF- hemos compartido muchos torneos. Y después, a través de los años hemos perdido contacto, hasta que el atletismo master nos volvió a encontrar en el lugar donde más nos gustaba que es una pista”, rememora Ramón Flores a El Patagónico.
EL DEPORTE COMO HERRAMIENTA SOCIAL
El atletismo master fue la excusa y el motivo. La excusa para el reencuentro de dos viejos amigos y el motivo para mantener viva la llama del atletismo. Ese espíritu que reza que la competencia es con uno mismo, y con las ansias por superarse. Mientras que la comunión es con todos aquellos que se dan cita en una pista y no bajan los brazos.
Miguel era uno de ellos, porque no le alcanzó con llenar de medallas a la Patagonia “por cada torneo que iba traía mínimo cinco medallas” recalcará Flores. Sino que él iba siempre por un poco más.
Y fue la pista de atletismo de Km 4 el lugar donde se despidió de todos. Haciendo lo que más le gustaba.
“Infinidad de viajes, kilómetros y hoteles nos volvieron a encontrar. No solo a Miguel y a mí, sino a muchos atletas que se forjaron desde su juventud y aún se mantienen vigentes en una pista o colaboran cómo dirigentes, veedores o jueces”, describe.
“Miguel es el atleta master que más medallas ha cosechado en su trayectoria. Fue un atleta que te corría en pista y a la vez hacia lanzamientos y saltos. Él ha tenido varios años diferentes récords nacionales como el decatlón, salto en alto, salto en largo.
Llegó a traer hasta 8 medallas. Representó muchísimos años a la asociación comodorense. Y luego por una cuestión particular pasó a la asociación salteña, sin que por ello mantengamos nuestro vínculo de amistad”, expresó.
En la actualidad, Ninkovic integraba la Asociación de Atletas Master Antonio Tello y se había destacado en disciplinas como salto en alto, pentatlón, salto en triple, disco y decatlón.
En 2016 se coronó campeón sudamericano de salto en alto y subcampeón de la especialidad de pentatlón durante el Campeonato Master desarrollado en Brasil. Ese
fue uno de sus años más fructíferos como atleta veterano, ya que también logró la medalla de oro en cinco pruebas durante el Campeonato Nacional Master de Pista y Campo que se desarrolló en el CeNARD, Buenos Aires.
EL AMIGO DE TODOS
Miguel y Ramón disienten en muchas cosas. Ya sea desde cuestiones políticas, de entrenamiento y hasta de la vida misma. Pero no por ello dejaron de ser amigos, y se mantenía esa visita por la agencia -mate de por medio- dónde Ninkovic y Flores disentían, recordaban y planificaban a futuro en pos de la promoción del deporte que los unió.
Más allá de las discrepancias, Miguel sabía aceptar al otro. En sus diferencias y similitudes.
“Nunca perdimos la amistad. Miguelito era amigos de todos, era un ‘pingazo’ siempre dispuesto a dar una mano. Ya sea como atleta, como juez de atletismo o aconsejando a alguien para mejorar su entrenamiento. Tanto él como otros (Larrauri, De Brito, Izquierdo, etcétera) se ponían los torneos al hombro en pos que los chicos y jóvenes puedan participar y tener una linda jornada. De esas cualidades están todos aquellos que se forjaron en el atletismo y aún hoy siguen”, recalcó.
Un laburador del atletismo comodorense, así lo define Ramón. Más que un amigo, era un hermano.
"Con Miguel podías hablar y disentir en muchos aspectos, sin que por ello perdamos nuestro vínculo. Mirá, hace un rato envíe a nivel nacional la noticia de su partida. Y es hasta este momento que no dejo de recibir mensajes de condolencia de todo el país y del exterior. Porque Miguel supo brillar incluso a nivel sudamericano. Y no fue uno más, porque con su calidez se ganaba el afecto de quienes lo rodeaban”.
La partida de Miguel llenó de tristeza al mundo del atletismo, como lo fue hace un par de años la partida de Juan Carlos Rojas, otro que a puro carisma supo ganarse la amistad del resto de los atletas.
LA LLAMA ETERNA
“Él era amigo del pueblo y mantenía viva la llama eterna del atletismo como lo mantienen Sergio Izquierdo, Oscar De Brito y Mercedes Larrauri entre otros. Esa llama que es el amor por el atletismo que los mantiene vigente y colaborando desde hace más de 45 años como Mercedes que era compañera de equipo de Miguel. Y que perduran en el tiempo y que no persiguen una cuestión económica, sino una pasión y aprendizaje que luego se intenta volcar a las nuevas generaciones”.
¿Cómo recordarlo? La respuesta se hace tardar del otro lado del teléfono, Ramón se toma su tiempo, pero la emoción lo desborda y el llanto le entrecorta la voz.
“Que se yo. Yo pienso que hoy el atletismo comodorense no va a ser lo mismo sin Miguelito, el tipo bonachón, el que siempre tenía una palabra de aliento para todos”, sentenció.