Misteriosa muerte de un joven argentino premiado por la NASA

Juan Cruz Ibáñez, el joven que apareció asesinado el viernes a la mañana en su departamento de Zeballos 2133, hace dos años había ganado, junto a otros seis amigos, un certamen científico que fue organizado por la NASA. El hecho recuerda el caso de otra promesa científica: David Varlotta premiado por la Nasa y asesinado en una entradera.

El joven de 23 años, era un estudiante avanzado de la carrera de Ingeniería en Sistemas de la Información que se dicta en la Universidad nacional del Litoral y, de acuerdo al testimonio de la fiscal de Homicidios Dolosos, Georgina Pairola, que entiende en la causa, "tenía emprendimientos propios y trabajaba para una empresa informática".

De acuerdo a las versiones de allegados y vecinos, el joven vivía solo y su madre había estado con él hasta anoche, cuando se volvió a su pueblo, Murphy.

Juan Cruz, cuyo cuerpo fue encontrado esta mañana con dos puñaladas en el interior de su departamento, había resultado ganador, junto a otros seis estudiantes, de un concurso que fue organizado por la Nasa en 2016.

El grupo de jóvenes creó un programa destinado a geolocalizar drones y evitar que se estrellen, y lo expusieron en un hackatón mundial de la agencia espacial estadounidense, cuyo jurado nominó al equipo de GeoDrone entre los cinco mejores trabajos a nivel internacional de la categoría "Mejor uso de hardware", junto a equipos de Bulgaria, Inglaterra, España y Francia.

El cuerpo del joven fue hallado esta mañana "por una vecina", de acuerdo al relato de la fiscal Pairola, quien comentó que "a la mañana, cuando los ocupantes del edificio empezaron a levantarse para realizar sus actividades, observaron sangre en algunas partes del edificio. Eso les llamó la atención, además de que la puerta del departamento del joven estuviera abierta y así verifican que hay una persona fallecida".

Posteriormente la policía verificó que el joven estaba en el interior del departamento boca abajo y que había recibido dos puñaladas.

Por ahora no hay muchos detalles de la investigación, o al menos no han trascendido, pero se sabe que la puerta no estaba forzada y que estaba abierta.

También que en la cochera permanecía su Volkswagen Gol Trend blanco, que al igual que las cosas de su departamento, están sujetos a los peritajes criminalísticos para tratar de establecer las circunstancias del crimen.

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