Estela Alicia López, de 27 años, la mujer que resultó quemada en el rostro, cuello, pecho y brazos el martes 20 de diciembre a las 21:55 en un inquilinato céntrico donde residía con su pareja, había sido trasladada el viernes pasado a un centro asistencial en Capital Federal donde ayer a la madrugada finalmente perdió la vida a causa de los graves problemas de salud que sufrió.
Los especialistas le habían diagnosticado una grave pulmonía a causa de la afección de sus vías respiratorias y problemas en los riñones. Todo el tiempo que se encontró internada estuvo inconsciente y no pudo hablar para dar su versión de los hechos que ocurrieron hace nueve días en el departamento de San Martín y Chacabuco.
Ayer a las 7 de la mañana desde la Comisaría 50 de Capital Federal se comunicaron con la Seccional Primera de Comodoro para informar el fallecimiento de López.
Gerardo Dante Julio (31) era pareja de la fallecida. En la noche del siniestro él también acusó graves quemaduras en ambas manos y brazos. Estuvo internado y ya recuperó el alta.
TODO POR ACLARAR
Las causas del incidente aún no están claras. La Policía y el Ministerio Público Fiscal investigan si se trató de un ataque en relación a la violencia de género que ahora se investigaría como femicidio o si bien López se provocó sola las heridas en un intento de terminar con su vida.
En tanto, Julio está imputado provisoriamente por lesiones graves que ahora cambiaría de carátula para convertirse en “homicidio”. Mientras tanto la Fiscalía ya ordenó una autopsia al cuerpo de López en Buenos Aires.
Elida, la hermana de Estela, volvió a reclamar ayer que la justicia investigue el caso. El martes ya había advertido que “la causa no avanza, el tipo anda hablando macanas, se burla de toda la familia”, en referencia a Julio. Incluso el hombre le habría dicho que no tenían pruebas para culparlo.
La hermana de López solicitó a la Justicia que indague sobre episodios anteriores de violencia que la pareja tuvo. “Testigos hay muchos, incluso el hijo podría hablar; él está en Comodoro; si tienen que tratarlo con un especialista para que les cuente cómo la trataba a ella, que lo hagan. La familia necesita de la justicia para que esto no quede impune” reclamó la mujer.
El hijo de López tiene 9 años y había vivido con su madre y Julio, aunque la noche de la tragedia no se encontraba en Comodoro sino de vacaciones con una de sus tías.
SOSPECHAS
Las principales sospechas de la familia de López son que su pareja fue quien la atacó con fuego. “Tiene muchos antecedentes de que la golpeaba, que la maltrataba; eso dice la gente”, dijo la hermana de López antes de que ésta falleciera. Hay versiones que dan cuenta de que una vez López estuvo encerrada hasta tres días en una habitación sin que su pareja le permitiera salir, además de que en algunas ocasiones pudo notársele algunos moretones.
El caso es confuso desde un principio, reconocieron los investigadores. Sólo se cuenta con una de las primeras versiones que Julio le manifestó a la policía, quien relató que estaba durmiendo en otra habitación cuando escuchó un ruido. Entonces, observó a su pareja prendida fuego y cuando intentó auxiliarla, él también se quemó. Estela López murió ayer sin poder dar su versión de los hechos.
Ahora, el análisis de los investigadores está puesto en los mensajes de los teléfonos celulares de la pareja. Un día después del siniestro se realizó una requisa en el domicilio donde residía la pareja y la Policía secuestró una tapa de un recipiente de alcohol y prendas de vestir que ahora son analizadas.
“A mi madre le comentó hace un par de meses que estaba muy cansada; que se quería ir a Catamarca (…) y alguien habló por ahí que él la amenazaba con el hijo; ella no podía hacer nada por él”, afirmó Elida López. La víctima vivía con Julio desde hace sólo cuatro meses, aunque con anterioridad ya lo habían hecho, habiéndose separado hasta el último agosto.
Estela López había nacido en Catamarca y decidió venir al sur a probar fortuna. Primero residió en Río Gallegos y luego se radicó en Comodoro Rivadavia para trabajar como mucama en un hotel céntrico. Gerardo Julio vino detrás de ella. Quienes la conocieron en vida, cuentan que la víctima era callada y muy apreciada. Era parte de una familia numerosa de 11 hermanos que vivieron en Corral Quemado, en el departamento de Belén, y luego se mudaron a Tinogasta.