"No mandaron nunca psicólogos ni asistentes a esta zona"

Habitantes del barrio Juan XXIII que decidieron quedarse en sus hogares en medio del agua piden asistencia social y psicológica. "Tengo pesadillas todas las noches, me levanto pensando que nos inundamos", detalla una de las damnificadas. Además todavía continúan con residuos cloacales que afloran dentro de sus hogares.

La calle Manuela Pedraza entre avenida Patricios y Congreso fue -junto a las calles paralelas Carrero Patagónico, Juan Manuel de Rosas y Tres Sargentos- de las más afectadas por el feroz temporal. En la primera lluvia lograron contener y en la segunda ya todos los esfuerzos realizados fueron sepultados por el barro.

El agua de cloaca sigue entrando por las rejillas

Si bien al principio muchos vecinos se quedaron para intentar contener el agua, luego de ver imposible la tarea decidieron abandonar sus hogares. Una de las vecinas que decidió quedarse es Jimena, que desde el 29 de marzo no suelta la pala y sigue sacando barro: "ahora nos despejaron la calle pero el agua de cloaca sigue entrando por las rejillas, todos los días pasamos el trapo", asegura.

Sobre el problema de cloacas detalló que "fuimos a ver los pluviales de la Chile y son un desastre. Un vecino que es de la SCPL me dijo que está hecho todo destrozado y súper ilegal porque están los pluviales con las cloacas. Después un chico de Nación (Hábitat) me dijo que los vio y que no tenían casi hierro los pluviales".

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Además del reclamo por el sistema cloacal, Jimena solicita psicólogos y asistentes sociales para la zona: "de la nada sueño cualquier otra cosa y de golpe esté donde esté me inundo, o se rompe la casa, o se cae el techo, cosas así. Yo sé que la mayoría de los vecinos están así. Uno me contó que en la casa en la que se aloja provisoriamente, un día despertó a todos a los gritos que se inundaban que había agua en la casa".

Estamos mal, necesitamos ayuda

La habitante de una de las zonas más afectadas contó además que "yo tuve que empezar a trabajar hace tres semanas porque si no, no cobraba y mi tío me prestó el auto porque trabajo en zona norte. Y me daba miedo manejar, y eso también me dijeron varios vecinos, como que quedamos miedosos a los ruidos, a todo. Y sobre todo a la lluvia, cuando vea a un psicólogo le voy a preguntar".

Jimena que cuenta con cierta gracia que hace poco, luego de que despejaran parte de la calle, pudo salir a comprar "me veían como que venía de Marte porque estaba toda embarrada", denunció que "tuve que ir a pedir que nos releven y vinieron los de Hábitat, pero psicólogos y asistentes sociales nada, estamos mal, necesitamos ayuda además de máquinas".

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