En un principio fue una gran tienda y mercería, propiedad de la familia Groshaus, llamada “La Favorita”. Con el tiempo ese gran edificio de Mitre y San Martín se parceló en locales que incluían desde confiterías en planta baja y primer piso, hasta peluquerías, pasando por tiendas, regalerías, locales de tatuajes, disquerías y marroquinerías. Hoy poco queda de todo aquello.
En los últimos años se dejaron de renovar varios locales y muy pocos eran los que permanecían abiertos hasta el fatídico 20 de marzo de 2020, día en que se implementó el Aislamiento Social Preventivo Obligatorio, más conocido como cuarentena.
Pablo Calandra era propietario de la confitería Mix que funcionó 34 años en la galería La Favorita. Era un negocio familiar que les daba trabajo a cinco familias pero las cuentas ya no cierran y resultaba casi imposible abrir sus puertas solamente para hacer delivery.
Calandra y su familia decidieron cerrar poniendo sus ahorros para pagarles la indemnización a todos trabajadores que los acompañaron tanto tiempo.
“Para abrir las puertas todos los días necesitas entre 25 y 30 mil pesos diarios, pagando el alquiler, los salarios, los servicios y todos los demás gastos del costo operativo. Con cero ingresos es imposible mantener un negocio como el nuestro”, explicó Calandra.
“Esta crisis para nuestro rubro va a ser muy problemático en todo el país. Si no se toman medidas muy específicas van a quedar abiertos solamente entre un 40 o un 50% en condiciones de seguir; más la que significará volver a abrir con las nuevas condiciones de distanciamiento social”, agregó.
El momento de los comerciantes comodorenses es difícil y no se sabe qué podría pasar en el corto plazo. “En este momento no se ve el horizonte. Hoy hay que reflexionar y después se verá cómo encaminar alguna otra propuesta personal”, aseguró Calandra.
En tanto Carlos Alvarez –hasta hoy propietario de Monsieur Charles- es otra víctima de esta crisis. Decidió cerrar su local que abrió por última vez esta jornada, sin colocarle el delantal y la toalla a ningún cliente. Lejos quedaron los años en que iban a ese lugar padres e hijos. Funcionó en la galería La Favorita desde mediados de los 80 y más de un comodorense confió en sus tijeras y navajas.
“Así es la Argentina; hoy estás bien; mañana más o menos y pasado no da para más. A las seis de la tarde tenés que cerrar y al mediodía no anda nadie, así que antes de perder plata, cierro”, le dijo a un cronista de Comodoro 24 el hombre de las cientos de anécdotas, como aquella en que socorrió al jugador Esteban González luego de un accidente de tránsito en un barrio porteño.