Un joven de Londres rindió 41 veces el examen de manejo para obtener su licencia de conducir, algo que recién lo logró en el último intento.
Según publicó el diario inglés Mirror, el muchacho de 28 años -oriundo de Crawlet- iba confiado a la prueba hasta que se sentaba frente al volante.
Una vez allí, los nervios se apoderaban de él y terminaba derribando los conos y las vallas.