Porrúa en Comodoro: los Verdeal, juegos temerarios y David Aracena

Quien dio su nombre al Centro de Información Pública posee una rica –y poco conocida- historia en Comodoro Rivadavia, donde pasó infancia y adolescencia y a la que siguió visitando en su madurez, ya que su hermano vivió en Rada Tilly.

En 2018 un vecino de esta ciudad, Matías Roura, tuvo la iniciativa de proponer que algún edificio cultural llevara el nombre de Francisco “Paco” Porrúa. Bien documentado, concurrió a la Secretaría de Cultura y se entrevistó con María Laura Morón. De inmediato encontraron el acompañamiento de la profesora de Historia, Edda Crespo, y de Liliana Peralta, la actual titular del área que conocía a Francisco “Paco” Porrúa, con quien supo tener largas caminatas y conversaciones cuando el editor visitaba a su hermano, quien vivió en Rada Tilly muchos años.

La idea de Roura se hizo realidad en la última sesión del Concejo Deliberante, cuando Liliana Carnevale la fundamentó y encontró el eco en el resto del cuerpo para que sea el Centro de Información Pública (CIP) el que lleve su nombre.

02 Ubicación de la casa(1).jpg

Porrúa es conocido en el ámbito literario por ser parte del boom latinoamericano como editor y por haber traducido a escritores notables como Kurt Vonnegut, J. G. Ballard, Ray Bradbury y Angela Carter –entre otros-; así como por haber editado Cien Años de Soledad, de Gabriel García Márquez; haber sido amigo y confesor de escritores como el citado, o como Julio Cortázar; y por haber dado vida a la mítica editorial Minotauro.

Hasta hace cuatro años, muy pocos sabían que había pasado su infancia y parte de su adolescencia en Comodoro Rivadavia; ni que de adulto venía a visitar a su hermano, aquí establecido.

“Yo tenía un año y medio cuando llegué a la Patagonia, y de los dos años en adelante vivimos en Comodoro Rivadavia. Mi padre era agente marítimo, había sido marino mercante, se casó en España y trajo a mi madre a vivir a la Argentina. Entre los años 1924 y 1930, viví frente al mar, en la falda de un cerro, y ese recuerdo, el recuerdo de la inmensidad del desierto junto a la inmensidad del mar, es algo muy poderoso. Me lo pasaba todo el día en el cerro o en la playa, y quedó en mí un recuerdo muy hondo de la Patagonia. Hudson decía: ‘Uno está en medio del desierto patagónico y parece que todavía está en la prehistoria’. Todo eso influyó mucho en mí y fue lo que me convirtió en argentino”, dijo Porrúa alguna vez.

LA HUELLA DE LO AGRESTE

Al impulsar su propuesta, Roura mantuvo un prolífico intercambio de mails con Jesús Porrúa, el hermano menor de “Paco”, quien aportó precisiones y anécdotas acerca de aquellos días en Comodoro. “Mi padre regresa a la Argentina y gestiona en la empresa su desembarco y trabajo en tierra. Se le ofrece ser agente marítimo en Río Grande o en Comodoro Rivadavia. Aceptado Comodoro, nuestra madre viaja a este país en 1924 y va a vivir a una casa en la calle 9 de Julio, casi Sarmiento (por muy poco tiempo). Luego a la casa del Pasaje Pedro Barros, ubicada en la ladera del Cerro Chenque con vista al mar. El cerro y sus laderas y la playa que estaba cruzando la ruta fueron los lugares elegidos para desarrollar los juegos más escalofriantes: trineos primitivos que volaban sobre la greda y que se compartía con amigos de la zona, entre ellos los hermanos Verdeal”, contó Jesús.

06 Comodoro.jpg

Porrúa padre encargó entonces “al contratista Trevisán” la construcción de una casa ubicada en la esquina de Rivadavia y 25 de Mayo (donde con los años hubo comercios de diversa índole), la que se termina de construir en 1929, fecha en la que la familia la ocupa. En esa época “Paco” recibe algunas clases particulares y aprende a leer.

IDA Y VUELTA; ESPAÑA-COMODORO-BUENOS AIRES

“Mi madre era una persona que sufría una extraña enfermedad de la que la habían tratado en España. Como no presentaba mejoría, mi padre resuelve que regrese a España para continuar el tratamiento y que en ese viaje lleve a los tres hijos para que la acompañen y conozcan a su familia. El viaje se realiza en el buque General Osorio el 13 de junio de 1931, con destino Vigo y pase a El Ferrol. En España dividimos nuestra permanencia entre El Ferrol, en la casa de mi abuelo Jesús Fernández Abelenda, con vivienda y despacho de notario en la calle Real 11, y la casa de mi padre, sita en Corcubión en la calle Antonio Porrúa 11”, apuntó el memorioso Jesús.

01 casa en Comodoro, 1924.jpg

Allí pasaron los Porrúa casi tres años, regresando a Comodoro Rivadavia el 24 de enero de 1934. “Paco” tenía 11 años. “Al regreso nos encontramos con una nueva casa ubicada en la calle Ameghino 555, frente a lo que era la barraca Lahusen. Para regularizar nuestro sistema educativo mis padres concurrieron a la Escuela n° 2 y allí se resolvió el caso de la siguiente forma: luego de los exámenes habituales se valorizó el conocimiento y la edad. Paco fue autorizado a iniciar sus estudios secundarios y Manolo y yo, pasamos directamente a 3° y 2° grado”.

Una vez tomada la decisión de que Paco realice estudios secundarios, “mis padres piensan en mandarlo a Buenos Aires ya que Comodoro no tenía ese colegio. Luego de algunas averiguaciones mi padre se decide por el colegio Carmen Arriola de Marín, ubicado en San Isidro”. Allí habían estudiado -y lo estaban haciendo- Félix Angulo, Roque y Calixto González, y los hermanos Schneider. Eso influyó en la elección, sostuvo el menor de los Porrúa.

EL AMIGO DAVID

Paco inicia primer año en 1935 y en el mismo colegio cursa los cinco años del secundario. Tenía salidas todos los domingos, las que le permitieron establecer relaciones afines con su inclinación literaria, asistir a exposiciones, conferencias y conciertos.

Durante las vacaciones escolares viajaba a Comodoro y las pasaba con la familia. Así estableció nuevos contactos que le permitieron conocer gente y asistir a lugares como la biblioteca pública.

04 Comodoro.jpg

“Paco se hizo amigo de David Aracena, periodista y escritor. David sacó un revista que se llamada Sol y en esa revista salió publicado un cuento de Paco que yo nunca pude ver. Intenté encontrar a alguna persona o un lugar en el que pudiera averiguar”, confesó Jesús.

Al terminar la secundaria, Paco ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Buenos Aires, la cual dejó a los tres años porque tenía necesidad de contar con algún trabajo. Se conectó con la Editorial Claridad y allí se ocupó de trabajos que eran de su interés, como correcciones de estilo y traducciones. Sería su inicio como editor y su nombre ya comenzaba a hacerse conocido.

A ello se dedicó hasta 1951, cuando ya tenía 29 años.

“Nuestros padres dejan Comodoro y se instalan en la localidad de Hurlingham. Por entonces Paco comenzaba a tener contactos con editoriales de mayor porte, como Sudamericana. Es el comienzo de su dedicación permanente a los libros, la lectura de las publicaciones por el mundo, sus ediciones y traducciones”, detalló su hermano.

03 Comodoro(1).jpg

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico