Prisión domiciliaria para una mujer que estaba prófuga desde 2017 por una causa de narcotráfico

La sanjuanina Yohana Santana estaba prófuga de la Justicia Federal desde febrero de 2017 cuando se condenó a su cómplice a cinco años de prisión por transporte de estupefacientes. En su momento, las dos mujeres declararon tras ser detenidas y se culparon una a otra. Pero en algo coincidieron: las dos habían viajado a Puerto Madryn y allí se contactaron con un hombre de piel oscura que les había entregado la droga que fue transportada hasta la entrada de Comodoro Rivadavia en donde fueron descubiertas por Gendarmería.

El 8 de febrero del 2017, el Tribunal Oral en lo Federal (TOF) de Comodoro Rivadavia había declarado la rebeldía de la ciudadana sanjuanina Yohana Edith Santana en la causa que investigaba el hallazgo de 15 kilos de marihuana por parte de Gendarmería Nacional en un auto cuyas tripulantes pretendían ingresar con la droga a Comodoro Rivadavia el 10 de mayo de 2015.

En esa causa el TOF condenó a Cinthia Garay a 5 años de prisión como autora del delito de transporte de estupefacientes y dispuso la inmediata detención en carácter de comunicada y su traslado a la Unidad 13 del Servicio Penitenciario Federal de Santana, ante la rebeldía. Mientras tanto se le suspendió el trámite del proceso.

Ahora la Delegación de la Policía Federal Argentina informó al Tribunal que Santana se presentó junto a cuatro menores de edad a su cargo, por lo que luego de la realización de una audiencia se dispuso su prisión domiciliaria en un domicilio de calle La Pinta al 3900 del barrio San Martín, sujeta a ciertas condiciones.

EL ORIGEN

La causa que se ventiló en juicio tuvo origen en el hallazgo de 15,316 kilos de marihuana que Gendarmería Nacional encontró en el auto de Garay, cuando junto a Santana pretendían ingresar esa cantidad de droga a Comodoro Rivadavia. Ello ocurrió a las 3:20 del domingo 10 de mayo de 2015.

Cuando lo gendarmes se acercaron a pedirle la documentación del vehículo, sintieron un fuerte olor a alcohol que motivó el pedido de descenso de ambas. En el asiento delantero había botellas de bebidas alcohólicas y un paquete, tipo pan, que sobresalía por debajo de ambos asientos delanteros. A partir de esa observación se resolvió revisar de manera exhaustiva el auto junto a testigos y así fue que se descubrió el cargamento de droga.

Las dos mujeres declararon tras ser detenidas y se culparon una a otra. En algo fueron coincidentes. Las dos habían viajado a Puerto Madryn y allí se contactaron con un hombre de piel oscura (colombiano o dominicano) que les hizo la entrega de la droga que fue transportada hasta la entrada de Comodoro Rivadavia.

En el procedimiento también se secuestraron teléfonos celulares y tras su apertura se pudo obtener una prueba que complicó todavía más la situación de Garay. En los textos se pudo establecer el contacto que mantuvo con otra persona a la que mantuvo informada sobre la ruta que hizo y a la que le decía: “ojalá no haya controles”. A la misma persona le avisó que la habían detenido en el ingreso a Comodoro Rivadavia.

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