Varios centenares de vehículos irrumpieron en la zona céntrica de Caleta Olivia a partir de las 6 de la tarde, generándose un ensordecedor bocinazo para cuestionar y rechazar la estrategia formalizada en un Decreto de la gobernadora Alicia Kirchner, el cual fue acatado por una Resolución del municipio caletense.
El reciente anuncio gubernamental de que a partir del lunes 31 de mayo se volverían a flexibilizar las normativas de bioseguridad no fue suficiente para que se suspendiera la protesta.
Al respecto, numerosos comerciantes argumentan que la restricción horaria no hace más que agudizar la crisis del sector y de manera particular los más perjudicados son los gastronómicos a quienes desde el domingo solo se les permite trabajar bajo la modalidad de delibery y take away.
En bocinazo también fue protagonizado por propietarios de gimnasios a los que igualmente se los obligó a cerrar.
Alrededor de las 19 el silencio volvió a reinar en la zona céntrica y las calles quedaron desiertas de automóviles y peatones.