"Qué lástima, Messi": dura crítica de Angel Cappa

Exfutbolista y DT, exiliado durante la última dictadura militar en Argentina, Angel Cappa reflexionó sobre el encuentro entre Donald Trump y Lionel Messi.

“Desde que el fútbol es el deporte de mayor convocatoria del mundo, hace ya una pila de años, los políticos y gobernadores de todas las orientaciones ideológicas, democráticos, tiranos o lo que fueran, buscan el apoyo de los triunfadores. Especialmente de los ídolos. Fotografiándose con ellos piensan que comparten algo de su idolatría y aceptación popular. Como le dijo Gatica, un boxeador argentino de los años 50 de enorme popularidad, cuando Perón lo saludó en un combate en el Luna Park: ‘se saludan dos potencias’. De ese modo y seguramente sin proponérselo, Gatica le restó importancia política al saludo de Perón”.

Así comienza la reflexión de Angel Cappa sobre el encuentro de este jueves en la Casa Blanca entre Lionel Messi y Donald Trump. El artículo fue publicado en La Vida en Orsai.

“Hay veces, momentos, circunstancias, donde el deportista no tiene cómo eludir el acercamiento interesado del político. En el Mundial del 78 fueron los asesinos de la Junta Militar gobernante quienes entregaron la copa a los jugadores argentinos. Y también ocurre que, a pesar de parecer imposible, la mayoría de los futbolistas viven ajenos a lo que acontece a su alrededor, que no sea futbolístico. Muchos de los jugadores de la selección argentina del 78 declararon tiempo después que no sabían de las torturas, asesinatos, secuestros y demás atrocidades de los militares de entonces. Y es verdad. Cuando yo estaba en Huracán y la Secretaría de Derechos Humanos nos invitó a visitar la ESMA los jugadores me confesaron que no tenían idea de lo que allí había ocurrido y al enterarse en profundidad, recorriendo las instalaciones, expresaron el mismo horror que el resto de la población”, señala Cappa.

“Hay muy pocos como Maradona, Cantoná, Caszely, Sócrates, Lanao, Rubén Rossi, Rivada de Bahía Blanca, asesinado por los militares golpistas del 76, y otros registrados en el excelente libro de Quique Peinado ‘Futbolistas de Izquierda’. Los hay, pero es justo decir que son cuidadosamente silenciados. Tienen, salvo que sean grandes estrellas, muy escasas o ninguna oportunidad de decir lo que piensan.

“En cambio, aquellos que responden al pensamiento dominante no solo son consultados con frecuencia para que expresen sus opiniones, sino que, además, reciben elogios por su ‘sensatez’ política.

“El fútbol se nutre, mayoritariamente, de jugadores pertenecientes a los barrios más humildes, a la clase obrera. Es decir, a los más castigados por las élites del poder. Sin embargo el sistema tiene los mecanismos adecuados para que, como ya sabemos, las víctimas odien a los verdugos y al mismo tiempo quieran imitarlos.

“Por eso cuando acceden a una situación económica holgada, o muy holgada, piensan que ya forman parte de la clase social dominante y adoptan no solo su forma de vivir, sino también de pensar.

“Desconocen que nunca son aceptados como nuevos miembros de las clases elitistas. El dinero nunca es el pasaporte para acceder al estatus al que aspiran (Marcos Roitman).

“Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa

Como dice Zitarrosa en una canción, hay que distinguir una cosa de otra. Quiero decir, de los futbolistas que son utilizados involuntariamente a los que se prestan a esa utilización cuando resulta tan despreciable como evidente.

“Messi no solo es el mejor futbolista del mundo actualmente, sino que forma parte de los mejores de la historia, junto a Di Stéfano, Pelé, Cruyff y Maradona. Ha repartido y sigue haciéndolo, alegrías y emociones por todo el planeta, desde hace muchos años, como lo que es: un genio, un inventor de maravillas.

“Como cualquier persona, tiene derecho a pensar como le dé la gana de política y de lo que sea. Pero acaba de aparecer junto a Mas Canosa, miembro destacado de la mafia internacional, y de Donald Trump, uno de los terroristas mundiales más temidos, un tipo que va por el mundo bombardeando países extranjeros, matando gente impunemente, y poniendo en peligro a la humanidad entera con la amenaza de una guerra mundial devastadora.

“A los hinchas de fútbol, a quienes disfrutamos cada vez que Messi nos asombra con alguna jugada recién inventada, fue como una cachetada en plena estupidez sentimental.

“Es que no apareció separado de sus compañeros de equipo, junto a unos personajes cualquiera. Lo hizo junto a dos de los peores criminales de nuestra historia contemporánea. ¿Fue obligado? ¿Lo hizo plenamente consciente? No lo sabemos, ni lo sabremos. Pero en todo caso: Qué lástima, Messi”.

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