La escena ocurrió en uno de los puntos más exigentes de la Patagonia y dejó una imagen difícil de asimilar. Christian Petersen atravesó una crisis en pleno ascenso al volcán Lanín que obligó a activar un operativo de emergencia y a interrumpir la expedición. Desde entonces, el foco dejó de estar solo en el rescate y pasó a concentrarse en qué condiciones físicas y mentales rodearon ese momento.
Christian Petersen había encarado la subida como una experiencia personal, lejos del ritmo televisivo y de la exposición constante. Sin embargo, algo se desordenó durante el trayecto y la situación escaló rápidamente. El chef no pudo continuar con el grupo y debió ser asistido en un contexto donde cada decisión cuenta y el margen de error es mínimo.
Con el correr de los días, comenzaron a circular versiones más precisas sobre lo que habría ocurrido antes del colapso. En un programa de espectáculos, una periodista describió con crudeza el cuadro que se vivió en la montaña. “Hablan de que se puso violento, se sacó la ropa, empezó a hacer cosas extrañas, no podía seguir con el grupo. Lo tuvieron que bajar, llamar al guardaparque y a la Gendarmería. Tuvieron que sedarlo porque estaba alterado y, sedado, lo trasladaron al hospital de Junín de los Andes”, relató al aire.
Ese testimonio instaló la idea de que no se trató solo de un problema físico derivado del esfuerzo o la altura. A partir de ahí, el relato avanzó hacia un terreno mucho más delicado, vinculado a estudios médicos realizados tras la internación. Siempre en potencial y con distancia, se habló de resultados toxicológicos que habrían aportado una explicación adicional al episodio.
La misma periodista fue más allá al referirse a lo que, según dijo, no habría sido contado públicamente por el entorno más cercano. “Lo que la familia no quiere contar es que dio positivo de cocaína y de MD, que son metanfetaminas. Si vas a consumir y después intentás subir el Lanín, hay muchísimo riesgo de que algo grave suceda”, advirtió, poniendo sobre la mesa un dato extremadamente sensible.
Desde el entorno de Christian Petersen, hasta el momento, no hubo confirmaciones oficiales ni desmentidas puntuales sobre esos dichos. El silencio se mantiene y la prioridad, según trascendió, sigue siendo la recuperación del chef, que atravesó una situación límite en un contexto de alta exigencia física.
Especialistas en actividades de montaña suelen remarcar que cualquier alteración previa, ya sea por cansancio extremo o consumo de sustancias, puede tener consecuencias graves en escenarios como el Lanín. Por eso, el caso de Christian Petersen quedó bajo análisis y rodeado de versiones que todavía no encontraron una reconstrucción oficial completa, mientras el episodio sigue generando impacto por todo lo que dejó al descubierto.
Fuente: El Cordillerano