Rawson vivió una noche de fuego, disparos y corridas que culminó con una marcha de silencio

Durante la noche del martes y la madrugada de ayer se registraron protestas de los trabajadores estatales en la Legislatura y la Casa de Gobierno para reclamar justicia por Jorgelina Ruíz Díaz y María Cristina Aguilar, quienes fallecieron en un accidente ocurrido sobre la ruta Nacional 3 cuando regresaban a Comodoro Rivadavia tras participar de movilizaciones en Rawson. Al enterarse de las muertes de las docentes, manifestantes intentaron tomar el edificio legislativo y otros quemaron la puerta de Casa de Gobierno. Personal policial disparó balas de goma, hay denuncias de que algunos dispararon a quemarropa, y tiraron bombas de estruendo para dispersar a los manifestantes. Tal como sucedió en Comodoro Rivadavia, de madrugada se realizó una marcha de silencio en homenaje a las docentes de la Escuela 738.

Jorgelina Ruíz Díaz y María Cristina Aguilar eran docentes de la Escuela 738 del barrio San Cayetano y murieron el martes por la noche, como consecuencia del vuelco del vehículo en el que viajaban por la ruta Nacional 3. Regresaban a Comodoro Rivadavia después de haber participado de la multitudinaria marcha que durante esa jornada realizaron los gremios estatales en Rawson para protestar por el pago escalonado de sus haberes y reclamar por la normalización de la obra social SEROS, entre otras demandas.

Las docentes habían partido durante la madrugada del martes desde esta ciudad en uno de los catorce vehículos particulares y dos colectivos repletos de trabajadores estatales, con la ilusión de que el gobernador Mariano Arcioni los llamara a dialogar y que los empleados públicos no sean la premisa del ajuste. Nada de eso pasó.

Después de la marcha multitudinaria de los estatales, se convocó a una asamblea donde se decidió acampar al frente de la Legislatura para que los diputados se pongan al frente del reclamo. La medida tuvo una gran adhesión de trabajadores estatales por lo que se decidió que muchos se volvieran a sus ciudades para no desgastar energías y se fueran rotando con el correr de los días.

Jorgelina y Cristina decidieron retornar a Comodoro Rivadavia junto a Sonia Florentina, Claudia Ramos y Rosa Sandón. Se despidieron de todos y decidieron volver a bordo de una Renault Sandero Stepway. El vehículo volcó cerca de Uzcudun. Una de ellas falleció en el lugar del accidente y la otra en el Hospital Zonal de Trelew, donde había sido trasladada junto a las otras tres ocupantes del rodado, quienes sufrieron lesiones de distinta consideración.

FUEGO, DISPAROS Y CORRIDAS

La muerte de las docentes se conoció pocos minutos antes de las 22 y la angustia se adueñó de quienes acampaban en el exterior de la Legislatura. Se realizó una improvisada asamblea y se determinó tomar el edificio legislativo.

Los manifestantes les comunicaron a los policías apostados en el lugar que iban a tomar el recinto. Un grupo de mujeres intentó abrir la puerta, tiraron las vallas y comenzó el forcejeo con los guardias –que estaban armados con palos y escudos- hasta que uno de los policías roció gas pimienta en la cara de una de las trabajadoras estatales.

La tensión se adueñó del lugar. Algunos manifestantes comenzaron a prender fuego en los alrededores de la Legislatura, con neumáticos y pallets. Mientras tanto, cada vez llegaban más los policías al lugar. Sin embargo, el humo obligó a los uniformados a salir de la Legislatura porque no podían respirar.

El Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP) merodeaba la zona y amenazaba con reprimir, pero finalmente no intercedió.

Como los diputados no llegaron a la Legislatura, los manifestantes trasladaron su reclamo a Casa de Gobierno. En Fontana 50 tiraron las vallas y prendieron fuego la puerta principal. En ese momento la policía comenzó a reprimir. De acuerdo con el relato de los propios manifestantes, los uniformados arrojaron bombas de estruendo y luego reprimieron con las balas de gomas. Denuncian que incluso algunos uniformados tiraban a quemarropa.

Los protagonistas de la protesta se separaron en grupos y se reunieron en una plaza próxima a Casa de Gobierno. Todos pensaban que el operativo había finalizado, pero la fuerza a cargo del ministro Coordinador, Federico Massoni, siguió avanzando.

Las corridas y los disparos continuaron hasta que los manifestantes se volvieron a reunir en la Legislatura. Luego decidieron convocarse en la sede del Ministerio de Educación. Allí se decidió hacer una marcha del silencio para recordar a Jorgelina y a Cristina, las docentes que perdieron su vida en un accidente cuando regresaban de un viaje a Rawson, donde habían ido a reclamar por sus derechos, por el pago en tiempo y forma de sus salarios.

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