River cambió su imagen y sembró interrogantes en el futuro de Boca

La victoria del equipo de Marcelo Gallardo demostró que en el bendito mundo del fútbol nada se puede predecir antes de que suceda y por eso terminó levantando la Supercopa Argentina. Los "Xeneizes" deberán comenzar un replanteo.

El triunfo de River sobre Boca por 2 a 0, con los goles de Gonzalo Martínez e Ignacio Scocco, demostró que en el bendito mundo del fútbol, nada se puede predecir antes de que suceda y así el “Millonario” cambió su presente tras un inicio de año muy flojo, mientras que los”Xeneizes” deberán comenzar un replanteo de cómo asume últimamente este tipo de compromisos, con interrogantes a futuro.

Porque más allá de la gloria que daba ganar la Supercopa Argentina en una final ante el rival de toda la vida, era un clásico para la historia, ya que por segunda vez se enfrentaban a todo o nada, para decidir un campeón, y también tenía la incertidumbre de a quién le iba a pesar más la derrota.

Muchos decían que este River de Gallardo modelo 2018, a 23 puntos de Boca en la Superliga y con solo dos victorias oficiales en el segundo semestre, no iba a resistir una caída ante el rival de siempre.Y también se suponía que los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto tenían espaldas suficientes con su cómodo liderazgo en el torneo local, para resistir una derrota ante su adversario eterno.

Sin embargo parece que en la noche de la hermosa ciudad de Mendoza, algo pudo haber cambiado en el presente y en el futuro de los dos equipos más grandes de la Argentina.

“Jugar como veníamos jugando era una estrategia para preparar este partido” decía en forma irónica un Marcelo Gallardo exhausto, que una vez más se metió en el corazón de sus hinchas, por haberle ganado a Boca en un partido decisivo.

Ahora, ¿este River que el miércoles se colgó su medalla de campeón y se cobró revancha de aquella final perdida ante Boca hace 42 años, fue muy distinto al de los últimos dos meses?.

Daría la impresión que no. Su nivel de juego fue parecido, sin tener creación en el medio y con problemas para encontrar poder ofensivo. Pero con la diferencia que esta vez tuvo en Franco Armani, un arquero que gana partidos, de categoría de selección, ayudado por un buen acople defensivo y algunos chispazos del “Pity” Martínez.

Del otro lado el Mellizo declaró: “La derrota duele. Nosotros jugamos mejor en el segundo tiempo y después del segundo de ellos, seguimos buscando como juega este Boca. Ahora hay que descansar y entrenarse para jugar en Tucumán y seguir siendo los punteros de la Liga”, dijo con rostro duro y palabras pausadas, como midiendo cada una de ellas.

La pregunta es ¿Le alcanzara al mundo Boca que el equipo siga puntero en la Superliga con una holgada diferencia de 8 puntos a su escolta Talleres de Córdoba, para mirar su futuro con tranquilidad?

Por la cara de los jugadores, del presidente Daniel Angelici y del silencio de sus hinchas en el final, más allá de los gritos de “la 12”, parece que no.

Entonces finalmente, parece que River no estaba tan perdido y que el momento de su entrenador, envuelto en rumores de internas de vestuario y celos de referentes, no era tan grave como para poder darse un gusto y una alegría, seguramente inolvidable para sus hinchas.

Y también parece, que este Boca ganador, puntero durante un año y medio, como le gusta alardear a su técnico, no estaba tan seguro en sus fuerzas, porque ayer tropezó fuerte, y ahora muchos dirigentes piensan que solo ganar la Copa Libertadores les puede salvar el año.

Y vuelven a cuestionar por ahora en voz baja, la falta de estrategia de Guillermo para resolver las definiciones mano a mano, como le paso ante Independiente del Valle por la Libertadores o con Rosario Central, dos veces, por la Copa Argentina.

Esta superfinal tan esperada y con una previa rodeada de miles de suspicacias, palabras y chicanas, dejó a un River con un presente distinto, por lo menos en el resultado y a un Boca golpeado y con interrogantes de cara al futuro.

Como para darle la razón a aquellos que siguen pensando que en el fútbol argentino, nunca está nada dicho y que las realidades son tan momentáneas como son de frágiles las razones que las sostienen.

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