Sin sorpresas desde lo táctico

Con las armas tácticas ya conocidas, Boca Juniors y River Plate encararán hoy el primer choque de la superfinal de Copa Libertadores, que tiene como antecedentes más recientes dos victorias a favor del equipo de Marcelo Gallardo.

Boca volverá a mostrar el sistema del 4-3-3 basado en una línea de cuatro ordenada (Leonardo Jara, Carlos Izquierdoz, Lisandro Magallán y Lucas Olaza), un trío de volantes con preferencia a la marca (Nahitán Nandez, Wilmar Barrios y Pablo Pérez) y dos punteros veloces (Emanuel Villa y Cristian Pavón) más el delantero de área fuerte y participativo en el despliegue y el pivoteo (Ramón Abila).

Del lado de River, con la única ausencia de Leonardo Ponzio (suspendido), el planteo de Gallardo no variará tampoco.

El 4-3-1-2 en ataque, que suele convertirse en un 4-4-2 en retroceso y que le ha dado buenos resultados al entrenador “millonario”, no sufrirá alteraciones -en la previa al menos- para el duelo en La Bombonera.

La formación sin confirmar indica que River tendrá a sus cuatro defensores titulares (Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana, Javier Pinola y Milton Casco). Tres o cuatro hombres en el medio con (Exequiel Palacios, Enzo Pérez, Ignacio Fernández y Gonzalo Martínez) y los dos puntas Rafael Santos Borré (por afuera) y Lucas Pratto por adentro.

Todo sistema de juego es flexible y se ejecuta tal cual se pretende o se modifica en el campo. Eso lo definen siempre los actores principales, es decir, los jugadores.

Sin embargo y en un análisis previo las claves de uno y otro equipo para neutralizar al rival podrían ser las siguientes:

Boca, para enfrentar el sistema del 4-4-2 de su rival o 4-3-1-2 en ataque, debería:

* Formar parejas en retroceso o repliegue.

* Tratar de neutralizar la velocidad en ataque de los laterales Casco y Montiel.

* Tomar escalonada la marca sobre “Pity” Martínez.

* Dividir el juego en el medio campo.

En el caso de River, el planteo debería tener en cuenta:

* No permitir el pivoteo de Abila.

* Controlar los pases profundos y diagonales hacia Pavón y Villa.

* Volcar el juego a espaldas del volante central rival (Barrios) obligando a que se adelanten los centrales Izquierdoz o Magallán.

* Presionar alto en la salida del rival provocando el 4-3-3.

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