Stephen Hawking dejó un gran aporte a la teoría del "Big Bang" y los agujeros negros

El físico británico Stephen Hawking falleció ayer en su casa de Cambridge. Tenía 76 años y a alos 21 le habían diagnosticado ELA y dos años de vida. Estaba cuadripléjico pero eso no le impidió convertirse en uno de los científicos más reconocidos del siglo XX. Sus aportes a la teoría del Big Bang y los agujeros negros son sus grandes legados.

“Stephen Hawking será un personaje inmortal, su rebeldía, sus teorías y su trabajo como divulgador sumado a su aspecto lo harán permanecer en la historia”, aseguró ayer el físico argentino José Edelstein, quien tenía un vínculo personal con el reconocido científico fallecido ayer al que asegura “le gustaba la carne nacional y el tango”.

Edelstein, de 49 años, habló con Télam desde la Universidad de Santiago de Compostela, donde el argentino doctorado en La Plata y con posdoctorado en las universidades de Harvard y Lisboa, es docente.

Stephen William Hawking, murió ayer a los 76 años en su casa de Cambridge a unos 80 kilómetros de Londres y será recordado por sus aportes a la teoría del “Big Bang” sobre origen del espacio y el tiempo, y por sus estudios de los agujeros negros que, según expuso, no son completamente negros ya que emiten radiación.

El físico británico, es considerado el último gran curioso del siglo XX y una de las mentes más inquietas y brillantes que ha conocido la humanidad.

“Fue un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado perdurarán por muchos años. Su coraje y persistencia con su brillantez y humor inspiraron a personas de todo el mundo”, dijeron ayer sus hijos Lucy, Robert y Tim al anunciar la noticia en un comunicado. Y recordaron una de sus frases: “No sería mucho un universo si no fuera el hogar de la gente que amas”.

La familia Hawking confirmó que el profesor murió pacíficamente en su casa en Cambridge en las primeras horas de la mañana de ayer.

A pesar de que su cuerpo estaba paralizado por la Esclerósis Lateral Amiotrófica (ELA) -sólo podía mover un músculo de su ojo-, Hawking, pudo cambiar la forma en que entendemos el universo. “Mi objetivo es simple”, dijo Hawking una vez. “Es una comprensión completa del universo, por qué es, cómo es y por qué existe en absoluto”.

Hawking demostró que la teoría de la relatividad de Albert Einstein implica que el espacio y el tiempo tendrían un comienzo en el Big Bang y un final en los agujeros negros.

Pasó gran parte de su carrera tratando de encontrar una manera de conciliar la teoría de Einstein con la física cuántica y producir una “teoría del todo”.

Fue autor de varios libros de divulgación científica, como “Una breve historia del tiempo del que vendió unas nueve millones de copias, o “La Teoría del Todo” que, además, fue el título a una película sobre su vida.

“Hemos perdido una mente maravillosa, un asombroso científico y el hombre más divertido que he tenido el placer de conocer”, dijo sobre él Eddie Redmayne, ganador del Oscar por su interpretación del matemático.

A los 21 años, Hawking fue diagnosticado con ELA y los médicos aseguraron que no le quedaban más de dos años de vida. Pero su condición física no le impidió continuar con su trabajo en la Universidad de Cambridge ni casarse con Jane Wilde, con quien tuvo tres hijos y un matrimonio que duró 25 años.

En 1985, una neumonía lo dejó sin voz y desde entonces sólo podía comunicarse por medio de un sintetizador de voz electrónico.

Tras su separación de Jane, estuvo casado con Elaine Mason, una de sus enfermeras, con quien se casó en 1995 y se divorció en 2006.

Para entonces, ya había sido nombrado profesor lucasiano, el máximo puesto que puede recibir un matemático de la Universidad de Cambridge, y el mismo que habían ocupado Isaac Barrow e Isaac Newton.

Desde sus investigaciones, Hawking se involucró en la búsqueda del gran objetivo de la física: una “teoría unificada” que le permitiría a la humanidad “conocer la mente de Dios”.

Según el físico, creer en un Dios que interviene en el universo “para asegurarse de que los buenos ganen o sean recompensados en la próxima vida” es sólo una ilusión. “Las leyes de la ciencia que explican el funcionamiento del Universo “no dejan mucho espacio para milagros o para Dios”, expresó una vez.

Durante años, el científico británico advirtió que la humanidad enfrenta una serie de amenazas que la podría llevar a la extinción, desde el cambio climático hasta la destrucción nuclear, así como virus genéticamente diseñados.

Debido a esto, Hawking afirmaba que la vida en la Tierra solo durará unos 100 años más “si tenemos suerte”.

Fue también un gran crítico de algunas políticas del actual gobierno británico, como los recortes en la educación y los cambios en el sistema de salud y sostuvo que el Brexit -la salida del país de la Unión Europea (UE)- sería un “desastre para la ciencia del Reino Unido”.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, fue otro de sus blancos y no dudó en calificarlo como “un demagogo que parece apelar al mínimo común denominador”.

También sostuvo que nuestros días en la tierra estaban contados debido a que se “ha incorporado la codicia y la agresión al genoma humano”. No hay señales de que disminuya el conflicto y el desarrollo de la tecnología militarizada y las armas de destrucción masiva podrían ser desastrosas”.

En ese sentido el físico creía que “la mejor esperanza para la supervivencia de la raza humana podría ser colonizar el espacio”.

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