Diego Armando Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años de edad. El astro argentino había sido operado de un hematoma subdural en la cabeza el 3 de noviembre y se recuperaba en una casa alquilada en Tigre, Buenos Aires.
“Se murió de un dolor de muela. Con todas las qué pasó antes que fueron terribles… Nosotros como argentinos o hinchas del fútbol decíamos: ‘que mal que está Diego, en cualquier momento se muere’, pero cuando se murió, no lo podíamos creer”, dijo García en una entrevista.
García, quien fue compañero y amigo de Maradona, reveló que le cambiaron el teléfono de él ocho veces y que sospecha que alguien le contestaba los mensajes haciéndose pasar por él.
“Yo hasta el día que lo operaron de la cabeza seguía hablando con Diego. Ese día le mando un mensaje y le digo: ‘Armando, cuando nos veamos?’ Y me contestó de una forma que no era la de él. Entonces le digo a esa persona: ‘decile a Diego que me conteste, que el que me contestó no era él’. Pasaron cinco horas, se despertó y mejoró un poco y me dice: ‘amigo, vamos a comer cuando nos veamos’. Lamentablemente no pudo ser”, relató.
El exjugador también denunció que no había un desfibrilador ni una ambulancia en la casa donde estaba Maradona y que los que lo cuidaban se creían que no se iba a dormir nunca.
“Lo dejaron morir. Lo secuestraron. Ojalá que se haga justicia”, expresó García, quien se sumó al pedido de familiares y allegados del ídolo para esclarecer las circunstancias de su muerte.
La causa por la muerte de Maradona irá a juicio oral y público, según lo ratificó la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Isidro, al confirmar la acusación por homicidio simple con dolo eventual contra ocho médicos imputados: Leopoldo Luque (neurocirujano), Agustina Cosachov (psiquiatra), Carlos Díaz (psicólogo), Nancy Forlini (médica coordinadora), Mariano Perroni (coordinador de enfermeros), Ricardo Almirón, Dahiana Gisela Madrid y Jorge Roque Miranda (enfermeros).
Según la fiscalía, los acusados “conocían cabalmente el estado crítico del paciente y su adicción a las sustancias prohibidas”, pero “no hicieron nada para revertir esa situación”.